Un equipo de antropólogos forenses confirmó este viernes que los restos hallados en el departamento de Santander corresponden a Camilo Torres Restrepo, figura emblemática de la izquierda colombiana. La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) entregó la confirmación tras dirigir la investigación durante varios años.
Torres murió el 15 de febrero de 1966, a los 37 años, durante el combate de Patio Cemento, en San Vicente de Chucurí, en el nororiente colombiano. Meses antes, había decidido integrarse al Ejército de Liberación Nacional (ELN), organización guerrillera con la que combatió hasta su muerte.
El Estado nunca entregó su cuerpo a la familia ni registró oficialmente su fallecimiento. Esa omisión convirtió su caso en uno de los episodios más emblemáticos de desaparición en el marco del conflicto colombiano.
Investigación y hallazgo
La UBPD recibió la solicitud de búsqueda en 2019 e inició un proceso de carácter masivo y relacional. El trabajo incluyó revisión de documentos históricos, recopilación de testimonios y análisis forenses especializados.
Según explicó la directora de la entidad, Luz Janeth Forero, el equipo concentró los esfuerzos más intensivos durante los últimos dos años. En ese periodo aplicaron técnicas geomáticas y antropológicas para delimitar el lugar del hallazgo.
Los restos serán sepultados en el campus principal de la Universidad Nacional de Colombia, en Bogotá. En esa institución, Torres impulsó la creación de la primera facultad de Sociología de América Latina, uno de sus principales legados académicos.
Una figura polémica y simbólica
Camilo Torres ocupa un lugar singular en la historia de Colombia y América Latina. Fue sacerdote católico, sociólogo comprometido con la justicia social y militante armado.
Torres se convirtió en uno de los primeros exponentes de la Teología de la Liberación. Esa corriente buscó articular la fe cristiana con la transformación de las estructuras de pobreza y desigualdad.
Su decisión de integrarse al ELN lo ubicó en una posición histórica difícil de encasillar. Para algunos sectores, encarnó la coherencia entre pensamiento crítico, fe y acción política. Para otros, simbolizó los dilemas éticos de la lucha armada.
Durante décadas, el destino de su cuerpo estuvo rodeado de versiones contradictorias y silencio oficial. El Ejército ocultó el cadáver tras los combates y nunca entregó información clara sobre su paradero.
Reacciones y significado
Organizaciones sociales, académicas y políticas valoraron el anuncio como un avance relevante para la memoria histórica en Colombia. Diversos actores destacaron el rol de la Unidad de Búsqueda en el esclarecimiento de casos emblemáticos.
Para el ELN, Camilo Torres encarna un referente moral e ideológico de la lucha revolucionaria. El grupo ha insistido reiteradamente en el respeto y la devolución de sus restos al pueblo colombiano.
El hallazgo ocurrió semanas antes del sexagésimo aniversario de su muerte. Ese contexto refuerza la carga simbólica del proceso y reabre debates sobre violencia política, memoria colectiva y reconciliación.
Ruta histórica
Camilo Torres estudió en Europa y absorbió las corrientes políticas y religiosas de su tiempo. Entre ellas influyeron el espíritu del Concilio Vaticano II y las experiencias revolucionarias de América Latina a mediados del siglo XX.
Su vida y obra generaron análisis, homenajes y debates persistentes en la sociedad colombiana. El reconocimiento oficial de sus restos cierra parcialmente un largo capítulo de incertidumbre y plantea nuevas preguntas sobre cómo el país enfrenta su pasado.







