Internacional

FIDA advierte riesgo de crisis alimentaria por aumento de los combustibles y fertilizantes

Editado de agencias y medios internacionales por Cristian Navarro H.

Periodista

crisis alimentaria
Imagen referencial creada con herramientas digitales
El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola advierte que el aumento de los costos de producción podría golpear con mayor fuerza a los hogares vulnerables durante los próximos seis a nueve meses. Las pérdidas agrícolas asociadas a El Niño añaden presión.

El encarecimiento de los combustibles y los fertilizantes amenaza con trasladar la crisis energética a la mesa de millones de familias. El presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), Álvaro Lario, advirtió que la combinación de mayores costos y dificultades climáticas eleva el riesgo de una crisis alimentaria mundial.

En una entrevista con AFP en Bangkok, el responsable del organismo de Naciones Unidas señaló que los precios agrícolas mundiales aumentaron un 13% durante el tercer trimestre y que las presiones siguen intensificándose.

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El conflicto en Oriente Medio impulsó el precio de los hidrocarburos, lo que encareció tanto los insumos para cultivar como el transporte de los productos. Según Lario, sus efectos sobre el valor de los alimentos podrían sentirse con especial intensidad en los próximos seis a nueve meses.

El escenario preocupa por las dificultades que ya enfrentan los hogares: casi un tercio de la población mundial no puede costear una dieta saludable, de acuerdo con los antecedentes expuestos por el titular del FIDA.

PEQUEÑOS AGRICULTORES BAJO PRESIÓN

Los productores de menor escala enfrentan una situación especialmente compleja. Según el organismo, aportan un tercio de los alimentos del mundo y hasta el 70% de la producción en numerosos países en desarrollo.

El aumento del precio de los fertilizantes y los combustibles presiona sus presupuestos y amenaza los rendimientos agrícolas, lo que puede traducirse en nuevas alzas para los consumidores.

Lario explicó que los gobiernos cuentan con herramientas limitadas para responder de inmediato. Entre ellas figuran los subsidios a fertilizantes y combustibles, cuyo alcance depende de los recursos fiscales disponibles.

Ante este panorama, los países del G7 comprometieron la movilización de US$2.500 millones para apoyar a las naciones expuestas a inseguridad alimentaria, con énfasis en el acceso a fertilizantes.

EL NIÑO SUMA RIESGOS PARA LAS COSECHAS

A los costos energéticos se agregan las amenazas climáticas. Lario informó que El Salvador y Honduras ya registran pérdidas en cultivos de maíz y frijoles, mientras que la irregularidad del monzón en India afecta la disponibilidad de agua para la agricultura.

Oxford Economics también identifica a Filipinas, Indonesia y Sudáfrica entre los países especialmente expuestos a menores rendimientos por El Niño. La adaptación inmediata resulta difícil debido a los calendarios de cultivo y al costo de buscar proveedores alternativos.

Para proteger a las familias, el Fondo Monetario Internacional recomienda transferencias focalizadas y programas de alimentación escolar.

Lario planteó, además, la necesidad de invertir durante los próximos tres a cinco años en riego, almacenamiento, procesamiento local y acceso a mercados. El objetivo es fortalecer la capacidad de los sistemas alimentarios para soportar nuevas crisis.

El presidente del FIDA advirtió que los pequeños agricultores reciben menos del 1% del financiamiento climático mundial y llamó a ampliar los recursos destinados a riego de precisión, semillas resistentes a la sequía y protección de ecosistemas costeros.

 

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