Este miércoles, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de un arancel base del 10% a todas las importaciones hacia su país, con efecto desde el 5 de abril. La medida no terminó ahí, pues también informó que, a partir del 9 de abril, unos 60 países, entre los que se encuentran China y la Unión Europea (UE), enfrentarán tarifas aún más altas.
Trump afirmó que estas acciones harán que «EE.UU. vuelva a ser rico» y agregó que las medidas son «muy amables» para los afectados.
REACCIONES GLOBALES
Las reacciones no se hicieron esperar. Los líderes mundiales han condenado de manera unánime las decisiones de Trump. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, señaló que los aranceles del 20% a los productos de la UE son un «duro golpe» para la economía global, con consecuencias devastadoras para millones de personas y un aumento del proteccionismo.
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Además, adelantó que Europa está trabajando en su respuesta, que incluirá nuevas medidas si no se llega a un acuerdo.
El primer ministro británico, Keir Starmer, también criticó la medida, asegurando que «nadie gana en una guerra comercial» y agregó que su gobierno está considerando todas las opciones para responder.
Mientras tanto, en Italia, la primera ministra Giorgia Meloni calificó los aranceles de Trump como «erróneos», pero destacó que trabajarán para evitar un conflicto comercial directo.
A pesar de la oposición de la mayoría de los países europeos, Hungría defendió públicamente los aranceles de Trump. El ministro de Asuntos Exteriores húngaro, Peter Szijjarto, culpó a la UE por no haber reducido los aranceles sobre los autos estadounidenses, lo que, según él, provocó la decisión de Washington.
Este apoyo resalta las divisiones internas dentro de la UE, donde algunos gobiernos se alinean con Trump, mientras que otros critican abiertamente su postura.
CHINA TAMBIÉN REACCIONA
China no tardó en emitir su rechazo, calificando las nuevas tarifas de «bullying contraproducente» y advirtiendo que tomarán «contramedidas firmes» para defender sus intereses, aunque aún no han detallado en qué consistirán.
Por su parte, el gobierno chino hizo un llamado a resolver las diferencias mediante un diálogo «equitativo», subrayando que en una guerra comercial «nadie gana».
Fuera de la UE, varios países también han expresado su desaprobación. El primer ministro Anthony Albanese de Australia rechazó la medida, considerándola «injustificada» y advirtió que los estadounidenses serían los más afectados.
No obstante, aseguró que Australia no respondería con medidas recíprocas. Mientras tanto, India se mostró más tranquila, al menos por ahora, ya que su industria farmacéutica fue exenta de los aranceles.
AMÉRICA LATINA SE PREPARA
Brasil y Colombia también se encuentran en alerta. El presidente colombiano, Gustavo Petro, advirtió que la estrategia de Trump podría ser un «gran error», aunque destacó que Latinoamérica podría beneficiarse de la situación. En Brasil, se aprobó la Ley de Reciprocidad Económica para contrarrestar el arancel del 10% impuesto por Trump.
Mientras tanto, Corea del Sur se sumó a la lista de países afectados, con su presidente Han Duck-soo declarando que la guerra comercial es ahora una «realidad» y que su gobierno buscaría maneras de mitigar los efectos de esta crisis económica.
IMPACTO DE LOS ARANCELES
El impacto de los aranceles podría ser significativo para los consumidores estadounidenses, ya que los precios de varios productos importados aumentarán, lo que afectaría directamente al bolsillo de los ciudadanos.
México y Canadá, dos de los mayores socios comerciales de EE.UU., no fueron directamente mencionados en los anuncios de Trump, pero se verán igualmente afectados por el arancel del 25% sobre los automóviles importados.
Ursula von der Leyen avisa del impacto de los aranceles de Trump: «Millones de ciudadanos se enfrentarán a facturas de supermercado más altas» pic.twitter.com/0deETZ6uZO
— EL MUNDO (@elmundoes) April 3, 2025