Internacional

Las sombras tras la «Operación Resolución Absoluta»

Mario López M. Periodista

“Foto en dominio público tomada por el gobierno de EE.UU., disponible en Wikimedia Commons"
A menos de 48 horas de la histórica captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, el mundo observa con asombro las imágenes del líder chavista en Nueva York. También observa con sospecha.
Las sombras tras la «Operación Resolución Absoluta» que sacó a Nicolás Maduro y Cilia Flores de Venezuela. Sobre todo tratándose del evento informativo más relevante de la década en América Latina.

Tras el despliegue de 150 aeronaves y bombardeos en Caracas, las piezas del puzzle no terminan de encajar: la ausencia de bajas estadounidenses y la quirúrgica precisión del arresto alimentan con fuerza la teoría de una traición interna.

Lo que el Pentágono ha calificado como una «operación de precisión absoluta», para muchos analistas internacionales es el resultado de un guion escrito con antelación. Este domingo 4 de enero, mientras Nicolás Maduro permanece recluido en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, las interrogantes sobre cómo se gestó su extracción desde el corazón de Caracas superan a las certezas oficiales-

La eficiencia que levanta sospechas

El despliegue militar del sábado 3 de enero fue, en el papel, una acción bélica de gran escala. Bombardeos coordinados y una incursión de fuerzas especiales que, según Donald Trump, duró poco más de 40 minutos en su fase crítica. Sin embargo, un dato estremece a los observadores: EE. UU. reporta cero bajas fatales propias.

¿Cómo es posible que una incursión en territorio soberano, protegido por anillos de seguridad de élite y tecnología antiaérea, no resultara en un solo soldado estadounidense muerto? La respuesta parece alejarse de la épica militar y acercarse a la intriga de palacio.

Mientras la defensa de Maduro califica el hecho como un secuestro ilegal y el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, celebra la caída del «narcodictador», las preguntas éticas persisten.

La teoría del «Topo»: ¿Fue una traición pactada?

Cada vez cobra más fuerza la tesis de que la inteligencia de EE. UU. no solo tenía las coordenadas, sino las llaves de la habitación. La eficiencia del operativo sugiere una «zona liberada» o una traición en el círculo de hierro del madurismo.
La precisión con la que las fuerzas especiales (delta Force) llegaron al refugio exacto de la pareja presidencial sugiere que las coordenadas fueron entregadas desde adentro. ¿Hubo un pacto de inmunidad para altos mandos militares venezolanos a cambio de la ubicación de Maduro? Esta «ayuda interna» explicaría por qué las defensas antiaéreas no fueron tan efectivas como se esperaba y por qué la resistencia en el terreno fue rápidamente neutralizada.
Fuentes locales en Caracas reportaron explosiones y ráfagas de ametralladora, pero la resistencia parece haber sido focalizada y rápidamente neutralizada, lo que apunta a que el sistema de defensa venezolano pudo haber sido saboteado desde adentro minutos antes del ataque.

El silencio sobre las víctimas reales

Mientras Washington celebra, en Venezuela el silencio oficial sobre las bajas es ensordecedor. Reportes extraoficiales de centros hospitalarios en el estado Miranda hablan de al menos 40 fallecidos, la mayoría militares venezolanos de bajo rango que habrían intentado repeler el ataque sin órdenes claras de sus superiores.

Lo que viene: El «Lunes Negro» de la justicia

Maduro y Cilia Flores comparecerán este lunes 5 de enero ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York. Allí, el dictador —que llegó esposado, con el rostro cubierto y canceladores de ruido— deberá enfrentar cargos por narcoterrorismo que podrían costarle la cadena perpetua.
¿Fue una victoria militar o el cobro de una recompensa de 50 millones de dólares por parte de alguien cercano? Por ahora, lo único concreto es que Maduro ya no duerme en Miraflores, sino en una celda federal en Brooklyn, y que el mapa político de la región ha cambiado para siempre.
Frente a la Corte, este lunes será la primera vez que el mundo escuche su voz desde el banquillo de los acusados, y quizás, el momento en que se empiecen a revelar las verdaderas condiciones de su caída.
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