Un Maduro esposado y bajo custodia aterriza en Nueva York. Se encuentra bajo custodia de el FBI y la DEA. Será trasladado mañana a la Corte Federal de Nueva York.
El exmandatario llegó a territorio estadounidense en un avión bajo custodia federal. La aeronave tocó pista en el aeropuerto Stewart, ubicado al norte del estado de Nueva York, punto que las autoridades suelen utilizar para operaciones de alta seguridad.
Traslado inmediato a dependencias federales
Tras el aterrizaje, equipos de seguridad trasladaron a Maduro a un recinto federal, donde quedó a disposición del sistema judicial estadounidense. Las autoridades activaron un protocolo especial debido al perfil del detenido y a la magnitud del caso.
Estados Unidos mantiene acusaciones formales desde 2020 contra el líder venezolano. La fiscalía lo vincula con redes de narcotráfico internacional que habrían operado durante años con destino al mercado norteamericano.
Cargos que enfrentará en Estados Unidos
El proceso judicial contempla delitos de narcotráfico, narcoterrorismo y posesión de armas de guerra. Según la acusación, las investigaciones apuntan a una supuesta colaboración con organizaciones criminales para el envío de grandes cargamentos de cocaína.
Las penas asociadas a estos delitos pueden alcanzar décadas de prisión, dependiendo del avance del juicio y de las pruebas que presente la fiscalía federal durante el proceso.
Primera audiencia y próximos pasos
En las próximas horas, una corte federal de Nueva York realizará la audiencia inicial. En esa instancia, el tribunal revisará las medidas cautelares, confirmará los cargos y definirá el calendario judicial.
Fuentes cercanas al caso indican que el proceso podría extenderse por varios meses, dada la complejidad de las causas y el volumen de antecedentes reunidos por la justicia estadounidense.
Repercusiones políticas y regionales
El arribo de Maduro a Nueva York reactivó el debate sobre la situación institucional de Venezuela y la relación bilateral con Estados Unidos. Gobiernos de la región siguen el caso con atención, mientras organismos internacionales evalúan el impacto diplomático del juicio.
Analistas coinciden en que este episodio reconfigura el escenario político latinoamericano y abre una nueva etapa en la presión judicial contra altos dirigentes acusados de crimen organizado.






