La mayoría republicana del Senado de Estados Unidos rechazó este miércoles una iniciativa que buscaba limitar la capacidad del presidente Donald Trump para continuar con la ofensiva militar contra Irán, operación que Washington inició junto a Israel y que ha intensificado la tensión en Oriente Próximo.
La votación en la Cámara Alta se realizó apenas cuatro días después del inicio de los ataques. La propuesta fue rechazada por 53 votos contra 47, resultado que dejó en evidencia la división política en el Senado, pero que finalmente permitió al mandatario seguir adelante con la operación militar sin restricciones adicionales del Congreso.
UN INTENTO FALLIDO POR LIMITAR EL PODER PRESIDENCIAL
El proyecto obligaba al Ejecutivo a retirar las fuerzas estadounidenses de cualquier operación militar en Irán que no contara con autorización previa del Congreso, tal como establece la Constitución de Estados Unidos, que reserva al poder legislativo la facultad de declarar la guerra.
Lea también Trump destituye a Kristi Noem
Los senadores Rand Paul y Tim Kaine impulsaron la iniciativa e invocaron disposiciones de la Ley de Poderes de Guerra de 1973, normativa que permite al Congreso tramitar con rapidez resoluciones destinadas a detener operaciones militares en curso.
Tras conocerse el resultado, Paul criticó duramente a sus colegas y acusó al Congreso de renunciar a sus atribuciones constitucionales.
Según afirmó, los padres fundadores del país no imaginaron un Congreso que renunciara a ejercer control sobre el poder ejecutivo en materia bélica.
CRUCES POLÍTICOS Y VOTACIONES CRUZADAS
La votación también dejó movimientos inesperados entre los senadores. El demócrata John Fetterman, conocido por su firme apoyo a Israel, votó en contra de la resolución que buscaba limitar al presidente.
En contraste, el propio Rand Paul, uno de los autores del proyecto, respaldó la iniciativa junto a otros legisladores que consideran que la ofensiva militar carece de autorización legal del Congreso.
Antes de la votación, el secretario de Estado Marco Rubio informó a los líderes de ambos partidos en el Capitolio sobre el inicio de la ofensiva contra Irán, en una sesión de carácter urgente.
DEBATE SOBRE EL ALCANCE DEL CONFLICTO
Quienes respaldan la ofensiva sostienen que Irán representa una amenaza directa para Estados Unidos y sus aliados desde la instauración del régimen de los ayatolás en 1979.
El senador republicano Josh Hawley, aunque apoyó el intento de limitar al presidente, advirtió que su principal preocupación es que el conflicto escale hacia una intervención terrestre con tropas estadounidenses.
Hasta ahora, el conflicto ya ha dejado seis ciudadanos estadounidenses muertos, mientras la Casa Blanca no descarta nuevas acciones militares si la situación en la región continúa deteriorándose.
LA JUSTIFICACIÓN DE LA CASA BLANCA
Trump envió una carta al Congreso defendiendo la decisión de iniciar las hostilidades, en la que argumentó que Irán sigue siendo uno de los principales patrocinadores del terrorismo internacional y continúa buscando desarrollar armas nucleares.
El mandatario sostuvo además que el arsenal de misiles iraní representa una amenaza directa para las fuerzas estadounidenses, buques comerciales y aliados de Washington en la región.
El Congreso estadounidense no declara formalmente una guerra desde la Segunda Guerra Mundial, aunque los presidentes han iniciado múltiples operaciones militares en el extranjero bajo el argumento de responder a amenazas inmediatas para la seguridad nacional.





