Israel celebrará el próximo 27 de octubre sus primeras elecciones parlamentarias desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023. Con una sociedad dividida y la ofensiva en Gaza todavía en curso, los sondeos anticipan dificultades tanto para el primer ministro Benjamin Netanyahu como para sus adversarios para alcanzar una mayoría que les permita gobernar.
Según el explicativo publicado por France 24, ninguna de las principales encuestas citadas garantiza a los bloques en disputa los 61 escaños necesarios para controlar la Knéset, el Parlamento de 120 integrantes. Este escenario abre espacio a negociaciones en las que las formaciones árabes podrían adquirir un papel determinante.
NETANYAHU ENFRENTA UNA OPOSICIÓN QUE EXIGE RESPONSABILIDADES
El bloque oficialista reúne al Likud de Netanyahu, los ultranacionalistas Poder Judío y Sionismo Religioso y los partidos ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá.
En la vereda opuesta aparece una alianza encabezada por Gadi Eisenkot, de Yashar!, junto con Beyajad, Israel Beitenu y Los Demócratas. Uno de sus principales compromisos es impulsar una comisión independiente que investigue las fallas de seguridad que permitieron los ataques del 7-O, iniciativa que Netanyahu rechaza.
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Aunque la guerra en Gaza atraviesa el contexto electoral, detener la ofensiva no ocupa un lugar central en las propuestas de los principales bloques. La oposición concentra sus cuestionamientos en las responsabilidades políticas y de seguridad del Gobierno.
RECLUTAMIENTO ULTRAORTODOXO TENSIONA LA CAMPAÑA
Otro eje del debate es la incorporación de los judíos ultraortodoxos al servicio militar, en medio de las necesidades de personal del Ejército israelí.
Tras el fallo del Tribunal Supremo de 2024 que puso fin a su exención general, Netanyahu ha intentado evitar medidas más severas contra quienes eluden el reclutamiento, mientras busca conservar el respaldo de sus socios religiosos.
La oposición promete modificar esa política, aunque cualquier cambio enfrentaría resistencia en una comunidad que, de acuerdo con el texto citado, representa alrededor del 15% de la población.
EL VOTO ÁRABE Y LOS JÓVENES PUEDEN INCLINAR EL RESULTADO
Los palestinos con nacionalidad israelí constituyen aproximadamente una quinta parte de la población. Su participación podría influir en el equilibrio parlamentario, especialmente si las listas árabes obtienen una representación decisiva para negociar una mayoría.
Entre las prioridades de esta comunidad figura combatir la criminalidad en sus localidades y exigir una respuesta más efectiva de las autoridades.
Los nuevos electores también concentran la atención. Una encuesta de Canal 12 citada por France 24 señala que el 74% de quienes tienen entre 18 y 22 años y votarán por primera vez se identifica con la derecha o la centroderecha.
En Israel, la ciudadanía vota por listas de partidos y no directamente por el primer ministro. Por ello, además del resultado en las urnas, la capacidad de construir acuerdos parlamentarios definirá quién encabezará el próximo Gobierno.
🇮🇱 A una semana de las elecciones en Israel, las encuestas dan ventaja a la oposición sobre Benjamin Netanyahu, pero ningún bloque alcanzaría por sí solo la mayoría parlamentaria. https://t.co/zfRmbzLpez
— Noticias 5 (@5noticiasuy) October 21, 2026






