Internacional

Perú asumirá presidencia de la Alianza del Pacífico

Javiera Sanzana

Periodista

Perú
Foto: Pinterest
La presidencia temporal no entrega a Perú autoridad sobre los otros integrantes. Su principal función será coordinar la agenda, convocar reuniones, acompañar negociaciones y promover avances en iniciativas que los cuatro países acuerden por consenso.

Perú asumirá hacia fines de 2026 la Presidencia Pro Tempore de la Alianza del Pacífico, dando paso a una etapa marcada por el fortalecimiento de los vínculos con Asia, la digitalización y una mayor coordinación para impulsar el comercio y las inversiones.

El bloque, integrado por Chile, Colombia, México y Perú, concentra el 42,8% del Producto Interno Bruto (PIB) de América Latina y el Caribe y el 57,4% del comercio regional.

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El relevo se producirá además después de la reanudación de las relaciones diplomáticas entre Lima y Ciudad de México, en un escenario donde la alianza busca profundizar su integración económica y trasladar los acuerdos políticos hacia oportunidades concretas para las empresas.

La presidencia temporal no entrega a Perú autoridad sobre los otros integrantes. Su principal función será coordinar la agenda, convocar reuniones, acompañar negociaciones y promover avances en iniciativas que los cuatro países acuerden por consenso.

PERÚ BUSCARÁ IMPULSAR LA AGENDA REGIONAL

La Alianza del Pacífico nació con un objetivo económico: reducir las barreras al movimiento de bienes, servicios, capitales y personas entre sus integrantes.

En ese contexto, la nueva conducción permitirá a Lima proponer prioridades y mantener el ritmo de trabajo de un bloque que enfrenta distintos desafíos, entre ellos la expansión hacia nuevos mercados y una mayor integración entre sus economías.

Para Chile, la presidencia peruana tendrá efectos en áreas que también forman parte de su agenda comercial, como la relación con los mercados de Asia-Pacífico, la promoción de inversiones, el desarrollo de cadenas productivas regionales y la digitalización de procedimientos vinculados al comercio.

La alianza se conformó bajo la idea de construir una plataforma de integración económica con proyección hacia la cuenca del Pacífico. Sin embargo, no funciona como una unión económica con instituciones supranacionales ni obliga a sus integrantes a adoptar las mismas políticas fiscales, productivas o exteriores.

Esa flexibilidad facilita los acuerdos entre los gobiernos, aunque también puede ralentizar las decisiones cuando existen diferencias políticas entre sus miembros.

El experto en Gobierno y Políticas Públicas, Hugo Amarillo, explicó que la Presidencia Pro Tempore “no convierte al Perú en jefe de los demás miembros”, aunque sí le entrega la responsabilidad de “coordinar la agenda, impulsar acuerdos pendientes y mantener funcionando una maquinaria regional que depende mucho del consenso político y técnico”.

COMERCIO Y APOYO A LAS EMPRESAS

Durante la reunión del Grupo de Alto Nivel realizada recientemente en Ciudad de México, las delegaciones analizaron distintas medidas para fortalecer la coordinación entre los sectores público y privado.

La agenda incluyó iniciativas destinadas a facilitar el desarrollo de micro, pequeñas y medianas empresas, promover el emprendimiento y ampliar las herramientas de promoción comercial.

La representación peruana estuvo encabezada por el director general de Negociaciones Comerciales Internacionales del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, José Luis Castillo Mezarina, en representación de la viceministra de Comercio Exterior, Sayuri Bayona.

Además, los países abordaron materias relacionadas con la inversión extranjera, la digitalización y la generación de encadenamientos productivos entre los cuatro mercados.

En la práctica, una mayor coordinación podría facilitar trámites aduaneros, reconocimiento de documentos electrónicos y compatibilidad de procedimientos, reduciendo los costos que enfrentan las compañías que buscan operar en otros países del bloque.

La integración también puede beneficiar a empresas que no venden productos terminados, pero que participan como proveedoras de insumos, servicios especializados, tecnología o componentes.

Amarillo planteó que una firma peruana “no necesita fabricar el producto completo para beneficiarse del comercio regional”, ya que puede incorporarse como proveedora dentro de una cadena productiva que involucre compañías de distintos países.

COSTA RICA Y SINGAPUR EN LA AGENDA

Uno de los procesos que Perú deberá continuar durante su presidencia será la eventual incorporación de Costa Rica como miembro pleno de la Alianza del Pacífico.

La adhesión permanece bajo análisis de los cuatro integrantes actuales y, de concretarse, ampliaría la presencia del bloque hacia Centroamérica.

En paralelo, la relación con Singapur representa otro de los principales desafíos externos. El acuerdo comercial entre la Alianza del Pacífico y ese país asiático entró en vigor para Singapur, Chile y Perú en mayo de 2025.

La incorporación de Singapur como primer Estado Asociado también continúa dentro de la agenda del bloque y abre una vía institucional hacia una de las economías más abiertas de Asia.

Asimismo, los países trabajan en un acercamiento con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y preparan un encuentro ministerial con representantes de ese grupo.

Para Chile, estos vínculos adquieren especial importancia debido a su orientación exportadora y a su histórica relación comercial con la región del Pacífico.

DIGITALIZACIÓN Y NUEVAS FORMAS DE COMERCIO

La economía digital será otro de los temas que Perú deberá abordar durante su período al frente del bloque.

Una parte importante del comercio de servicios ya no requiere el traslado físico de productos entre fronteras. Software, consultoría, diseño, educación, contenidos y soluciones empresariales pueden llegar a otros mercados mediante plataformas digitales.

Por ello, la coordinación entre Chile, Colombia, México y Perú podría avanzar en materias como pagos, protección de datos, firmas electrónicas, contratación y comercio digital.

“La medida más interesante será si consigue acelerar algunos asuntos pendientes y dejar mecanismos que faciliten inversión, comercio y cooperación empresarial”, sostuvo Amarillo respecto del período que encabezará Perú.

El experto añadió que una integración efectiva debería traducirse para las empresas en “trámites aduaneros más simples, reglas claras, documentos digitales, procedimientos compatibles y menor incertidumbre al vender servicios o mercancías”.

A esto se suma la dimensión financiera. La Alianza del Pacífico ha impulsado iniciativas para conectar los mercados de capitales de sus integrantes, aunque el desafío será transformar esa infraestructura en una herramienta utilizada con mayor frecuencia por empresas e inversionistas.

Durante la reunión del Grupo de Alto Nivel en México también se desarrolló el foro “Buenas prácticas para fortalecer la atracción de inversión en las economías de la Alianza del Pacífico”, donde representantes públicos y privados intercambiaron experiencias sobre mecanismos para captar capital y fortalecer las capacidades productivas.

UNA PRESIDENCIA CON DESAFÍOS REGIONALES

La nueva conducción peruana tendrá lugar en un escenario internacional marcado por disputas comerciales, subsidios industriales, controles tecnológicos y estrategias de distintos países para reducir dependencias económicas.

En este contexto, una mayor coordinación entre economías de tamaño medio puede ampliar sus posibilidades de diversificar mercados, atraer inversiones y participar en cadenas productivas internacionales.

Sin embargo, la Presidencia Pro Tempore tiene límites. La Alianza del Pacífico no cuenta con instituciones supranacionales similares a las de una unión económica y sus integrantes mantienen diferencias en sus políticas nacionales.

Por ello, la presidencia no puede resolver por sí sola problemas estructurales como la informalidad, la baja productividad, las brechas de infraestructura o la limitada sofisticación empresarial.

De esta manera, Perú asumirá la conducción con varios procesos en desarrollo: Costa Rica y Singapur, el acercamiento con ASEAN y una agenda centrada en comercio, inversión, digitalización y apoyo a las pequeñas y medianas empresas.

Chile, por su parte, continuará participando en estos frentes como uno de los miembros fundadores y como parte de una plataforma que busca ampliar las oportunidades comerciales de sus integrantes más allá de América Latina.

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