Horas antes de su destitución, el entonces mandatario autorizó el traspaso de 1.137 millones de soles (unos 340 millones de dólares) al Ministerio de Defensa, monto que corresponde al anticipo para concretar la compra de aeronaves de última generación.
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El decreto supremo que formalizó la transferencia —publicado en el diario oficial El Peruano— establece que los recursos deberán destinarse exclusivamente a la adquisición de los aviones. Además, el Ministerio de Economía certificó que existen fondos disponibles para cubrir la operación.
OBJETIVO
El objetivo de la compra es reemplazar los actuales Mirage 2000 y MiG-29, aparatos que presentan desgaste y limitaciones operativas, situación advertida en reiteradas ocasiones por autoridades y especialistas.
La inversión total proyectada asciende a 3.500 millones de dólares. Aunque el desembolso inicial representa menos del 10% del monto final, marca el comienzo concreto del proceso.
COMITÉ TÉCNICO
La definición del modelo y del proveedor ha tomado un cariz estratégico y geopolítico. Desde el Ejecutivo se señaló que la determinación no corresponde directamente al Gobierno, sino a un comité técnico especializado en adquisiciones.
Así lo afirmó Ernesto Álvarez, quien encabezó el Consejo de Ministros hasta hace pocos días, en conversación con El Montonero: “El Gobierno no decide, porque la decisión, de acuerdo a los principios de contratación, están regidos, en este caso, en última instancia, por la Central de Contrataciones, la Central de Compras de la Fuerza Armada”.
En la contienda internacional compiten tres fabricantes: Suecia, mediante Saab, ofrece 24 unidades del Gripen; Francia, a través de Dassault, propone 18 Rafale F4; y Estados Unidos, con Lockheed Martin, presenta 12 F-16 Block 70, versión más moderna que la actualmente operativa en Chile.
Diversos reportes oficiales subrayan que solo se considerarán propuestas que respeten el presupuesto aprobado. Sin embargo, la diferencia en la cantidad de aeronaves incluidas en cada oferta ha abierto debate sobre la futura capacidad operativa de la FAP.
Álvarez también planteó que, más allá del análisis técnico, el factor geopolítico resulta determinante. “La ventaja geopolítica del F-16 Block 70 es total, pues es el alineamiento del Perú en su eje”, sostuvo el ex primer ministro.
Asimismo, reconoció que el Rafale francés “es un buen instrumento”, aunque estimó que la cooperación tecnológica y militar con Estados Unidos ofrece mayores beneficios estratégicos.
ADQUISICIÓN DE PERÚ
La evolución del proceso ha estado influida tanto por aspectos técnicos como por consideraciones políticas. César Torres Vega, exviceministro de Políticas para la Defensa, explicó que la Fuerza Aérea ya entregó su estudio técnico-operativo, pero la resolución definitiva se adopta en el ámbito político-estratégico.
“La Fuerza Aérea ya cumplió entregando su estudio técnico operativo. Eso pasa al sector responsable políticamente. El Ministerio de Defensa tiene que hacer una propuesta de lineamientos políticos, y esos hay que elevarlos a niveles políticos estratégicos, a los más altos dirigentes del país”.
Torres Vega añadió que el programa debería contemplar sistemas complementarios, como aeronaves de alerta temprana (AWACS) y aviones cisterna, además de la modernización de infraestructura en tierra, para garantizar una capacidad disuasiva integral.
“Para aprovechar al máximo las capacidades del F-16 Block 70, mucho más avanzado que el de Chile, tiene que ir acompañado de un AWACS, pero no es solo eso o agregarle tanqueros, también hay que arreglar todo lo que es la infraestructura de soporte en tierra, porque no hacer eso se le quita movilidad y flexibilidad a la Fuerza Aérea”.
INFLUENCIA INTERNACIONAL
El contexto global también incide en la discusión. En el caso del Rafale, surgieron cuestionamientos tras la adquisición de compañías francesas vinculadas al programa por parte de conglomerados estadounidenses, lo que podría implicar dependencia de la normativa de exportación militar de Estados Unidos.
Al respecto, el especialista en inteligencia y seguridad Luis Saavedra señaló: “Parte de la arquitectura de desarrollo del avión Rafale va a utilizar un componente de los Estados Unidos, que está bajo la jurisdicción también legal de los norteamericanos. Entonces, ya no es tan sencillo decir que el Rafale es cien por ciento soberano”.
En esa misma línea, comparó doctrinas de defensa, recordando la experiencia argentina en la guerra de las Malvinas.
“Francia tiene una política y una doctrina muy importante, que estamos dejando pasar, de que ellos no se involucran en conflictos cuando su armamento está en guerra. Esa es una doctrina real. Ahora, ¿cuál es la doctrina de los Estados Unidos (si se adquiere el F-16)? Si uno de sus aliados está en conflicto, el primer paso que ellos dan es el apoyo político. Después les brindan también las capacidades de mantenimiento y de actualización, y en el peor de los escenarios, si su aliado está siendo vencido ellos participan”.
GIRO
Más allá del plano técnico, la eventual elección del modelo reflejará la posición internacional que adopte Perú en el escenario regional y global.
En una de sus últimas intervenciones como premier, Álvarez aseguró que con el F-16 el país “tiene una magnífica oportunidad con este gobierno de Donald Trump que, al margen de simpatías o antipatías, nos ofrece una posibilidad cierta, anunciada por él mismo, que no ha pasado jamás. Kennedy nunca habló de Perú. Donald Trump nos ha ofrecido públicamente ser socios estratégicos, miembros no europeos de la OTAN, con todos los beneficios tecnológicos y comerciales que eso entraña, y defensivos, por supuesto. O sea, seríamos aliados de la primera potencia en el mundo”.
PRÓXIMOS PASOS
En la evaluación técnica del F-16 Block 70, el Rafale y el Gripen, la FAP ya estableció un orden de preferencia según el cumplimiento de los requerimientos operativos.
De acuerdo con Torres Vega, el procedimiento contempla revisiones técnicas, validaciones políticas y decisiones estratégicas, cuya última instancia corresponde al Consejo de Seguridad Nacional.
Con la transferencia de recursos ya ejecutada, se abre ahora la fase de negociación con los fabricantes. La Dirección de Estudios de Mercado de la Agencia de Compras de las Fuerzas Armadas deberá revisar el expediente inicial y, si lo aprueba, avanzar hacia la convocatoria y posterior adjudicación.
Aunque el proceso se mantiene en reserva por razones de seguridad, todo indica que el plan sigue su curso, con el objetivo de renovar la capacidad operativa y disuasiva de la Fuerza Aérea del Perú en un escenario donde defensa y geopolítica se entrecruzan con la necesidad de modernización militar.







