La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, llegó este miércoles a Groenlandia para una visita de tres días con el objetivo de fortalecer la confianza y cooperación con las autoridades locales, en un momento de crecientes tensiones con Estados Unidos por el interés del presidente Donald Trump en el control de este estratégico territorio ártico.
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Durante su estancia, Frederiksen buscará reforzar una posición común con el gobierno autónomo de Groenlandia frente a las aspiraciones estadounidenses sobre la isla, rica en recursos naturales.
“Con la presión que Estados Unidos ejerce sobre Groenlandia en términos de soberanía, fronteras y futuro, es evidente que debemos mantenernos unidos”, declaró la primera ministra tras su llegada a Nuuk, capital del territorio.
El viaje de Frederiksen se produce pocos días después de la visita del vicepresidente estadounidense, JD Vance, a la base aérea de Pituffik, una acción que fue interpretada como una provocación tanto por Copenhague como por Nuuk.
Además, la visita coincide con la reciente formación de un nuevo gobierno groenlandés, liderado por el partido Demócratas (de centro-derecha), tras su victoria en las elecciones generales del pasado marzo.
“Mi único deseo es hacer todo lo posible por cuidar de este maravilloso país y respaldarlo en un momento complejo”, afirmó Frederiksen, en un intento por calmar la inquietud que ha despertado el renovado interés de Washington.
UNIDAD FRENTE A LA PRESIÓN DE EE.UU.
Los analistas creen que la presencia de Frederiksen tendrá un efecto tranquilizador sobre la población de Groenlandia —de unos 57.000 habitantes— que, según encuestas, mayoritariamente desea independizarse de Dinamarca, pero rechaza integrarse a Estados Unidos.
“Es muy importante y reconfortante para los groenlandeses ver a una primera ministra danesa aquí”, comentó Mikaela Engell, experta en asuntos del Ártico y ex Alta Comisionada de Dinamarca en la isla. Engell señaló que, hasta hace poco, el gobierno danés había adoptado un enfoque pasivo para evitar confrontaciones con Washington, pero que tras las elecciones groenlandesas y la visita de Vance, «se han quitado los guantes».
Por su parte, Marc Jacobsen, investigador del Real Colegio Danés de Defensa, afirmó que este viaje permite a Dinamarca mostrar firmeza y compromiso, no solo en términos diplomáticos, sino también con propuestas concretas de cooperación e inversión en la región.
FRICCIONES DIPLOMÁTICAS Y PRESENCIA MILITAR
Aunque no está previsto que se aborde de forma oficial, uno de los temas subyacentes es la posible ampliación de la presencia militar estadounidense en Groenlandia, amparada en el acuerdo de defensa firmado en 1951 entre Dinamarca y Estados Unidos.
Durante su reciente visita a Pituffik, Vance criticó duramente a Dinamarca por su presunta falta de inversión en seguridad en la isla. En respuesta, el ministro danés de Asuntos Exteriores, Lars Løkke Rasmussen, expresó en redes sociales que están abiertos a la crítica, “pero no apreciamos el tono en el que se están formulando esas observaciones”.
Copenhague intenta organizar un encuentro entre Løkke y su homólogo estadounidense, Marco Rubio, durante la cumbre de ministros de Exteriores de la OTAN que se celebra esta semana en Bruselas. Sin embargo, el gobierno danés ha asegurado que ni Groenlandia ni el Ártico están en la agenda oficial.
“Y si se llegara a discutir sobre Groenlandia o el Ártico, tendría que estar presente alguien del gobierno groenlandés. Ese es el acuerdo entre Dinamarca y Groenlandia”, recordó Jacobsen.
WASHINGTON CALCULA EL COSTO DE UNA EVENTUAL ANEXIÓN
Mientras tanto, según The Washington Post, la Casa Blanca estaría evaluando el costo que implicaría asumir el control del territorio y los ingresos potenciales por la explotación de sus abundantes recursos naturales aún sin desarrollar.
Outgoing government leader in Greenland, Múte B. Egede welcomes 🇩🇰 PM Mette Frederiksen with a big hug in Nuuk, Greenland 🇬🇱
🎥: DR. pic.twitter.com/F8cCAqBfvq
— Orla Joelsen (@OJoelsen) April 2, 2025