Las autoridades de la República Democrática del Congo (RDC) elevaron a 452 los casos confirmados del brote de ébola declarado el pasado 15 de mayo en el este del país, incluyendo 82 muertes, y advirtieron sobre su contagio.
El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) informó que en las últimas 24 horas se registraron 71 nuevos enfermos, lo que las autoridades describieron como una “transmisión comunitaria rápida y continuada”.
Según el último boletín del INSP, con datos al 4 de junio, 258 pacientes se encuentran hospitalizados o en aislamiento, mientras que solo ocho personas han sido dadas de alta como recuperadas.
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El brote se extiende por 25 zonas de salud en tres provincias del este del país: Ituri, que concentra 424 de los casos y es el epicentro del brote; Kivu del Norte, con 25, y Kivu del Sur con tres.
La tasa de letalidad global se sitúa en 18,1%. Asimismo, el rastreo de contactos alcanza solo el 57,8%, lo que dificulta el control de la cadena de contagio en Congo.
En las áreas activas de Nord-Kivu y Sud-Kivu, la zona de Katwa concentra la mayor carga con 11 casos confirmados y 7 fallecidos, seguida por Beni con cinco casos y tres muertes, y Butembo con cuatro casos y dos fallecidos.
LA PELIGROSA CEPA BUNDIBUGYO
El brote corresponde a la cepa Bundibugyo, para la que no existe vacuna autorizada ni tratamiento específico, con una tasa de letalidad histórica de entre 30% y 50%, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La epidemia se propagó además a Uganda, donde se detectaron 19 contagios y dos fallecidos, lo que llevó al gobierno ugandés a cerrar temporalmente su frontera con la RDC el 27 de mayo.
La OMS calificó el brote el 17 de mayo como “emergencia de salud pública de importancia internacional” y estima que el virus comenzó a circular en Ituri unos dos meses antes de que se declarara oficialmente.






