Oriente medio: Teherán intensifica la guerra y golpea bases de EE.UU. en el Golfo, mientras Trump ataca por séptima noche a Irán.
La guerra entre Irán y Estados Unidos dio este sábado un nuevo salto de intensidad. La Guardia Revolucionaria iraní confirmó ataques con misiles y drones contra bases militares estadounidenses ubicadas en Kuwait, Qatar y Baréin. Ello, además de otros objetivos regionales, en respuesta a una séptima noche consecutiva de bombardeos estadounidenses sobre territorio iraní.
Los ataques marcaron un agravamiento significativo respecto de las primeras etapas del conflicto. Si bien Washington había concentrado sus operaciones en instalaciones militares e infraestructura estratégica dentro de Irán, Teherán decidió intensificar el alcance de su respuesta hacia países que albergan contingentes militares estadounidenses, elevando el riesgo de una regionalización aún mayor de la guerra.
Bases estratégicas bajo ataque
Entre los objetivos alcanzados figura Baréin, sede del cuartel general de la Quinta Flota de Estados Unidos. Las instalaciones son una pieza clave para las operaciones navales estadounidenses en el Golfo Pérsico. Kuwait, por su parte, alberga importantes instalaciones logísticas y militares utilizadas por las fuerzas norteamericanas desplegadas en Oriente Medio. Los ataques a objetivos militares de EE.UU. en países del golfo, comenzó el mismo 28 de febrero, intensificándose en esta nueva etapa de la guerra.
Las autoridades iraníes sostuvieron que los ataques constituyen una represalia directa por los recientes bombardeos estadounidenses, mientras que Washington confirmó nuevas operaciones destinadas a degradar la capacidad militar iraní y mantener abiertas las rutas marítimas en el estrecho de Ormuz.
En varios países del Golfo se activaron sistemas de defensa aérea y alarmas antimisiles. Kuwait informó impactos sobre infraestructura crítica, mientras Baréin confirmó la interceptación de proyectiles dirigidos hacia instalaciones militares estadounidenses.
Un mensaje para los aliados de Washington
Más allá del intercambio militar, el movimiento iraní contiene una señal política. El líder supremo iraní, Motjaba Jamenei, que no acudió hace unos días al funeral de su padre, envió por escrito un nuevo mensaje. «La firma del presidente de EEUU no tiene ningún valor y es nula», dice en referencia al Memorando. Agrega que «ha incumplido repetidamente los compromisos asumidos». Además, ha lanzado una amenaza al decir que «la nación iraní y el frente de resistencia tienen lecciones inolvidables para Estados Unidos«.
Al intensificar Irán los ataques hacia territorios que albergan bases estadounidenses, Teherán aumenta el costo para los aliados regionales de Washington y les recuerda que su infraestructura militar también puede convertirse en objetivo mientras continúe la ofensiva.
Los países del Consejo de Cooperación del Golfo han intentado, en distintos momentos, evitar quedar atrapados entre Washington y Teherán. Sin embargo, la expansión de los ataques reduce ese margen y podría obligarlos a reforzar su coordinación defensiva con Estados Unidos.
Riesgo de una escalada regional
La nueva ofensiva también incrementó la preocupación por la seguridad de las rutas energéticas y comerciales de la zona. Los mercados siguen atentos a cualquier afectación del estrecho de Ormuz, corredor por el que transita una parte significativa del comercio mundial de petróleo y gas, mientras varios países reforzaron sus sistemas de defensa y vigilancia.
Aunque ninguna de las partes ha manifestado intención de iniciar una guerra regional abierta, la secuencia de ataques y represalias muestra que el conflicto ya supera ampliamente el enfrentamiento bilateral entre Washington y Teherán. Con las bases estadounidenses en el Golfo convertidas nuevamente en objetivos militares, el riesgo de involucrar de manera más directa a otros actores de Oriente Medio aumenta con cada nueva operación.






