Internacional

Venezuela: Caida del sar del petroleo ¿jugada política?

Editado de medios y agencias internacionales por Cristian Navarro H.

Tareck El Aissami desempeñó roles cruciales no solo para Hugo Chávez sino también para Nicolás Maduro, destacándose por su eficiencia

Venezuela: Caida del sar del petroleo ¿jugada política?

La sorpresiva captura de Tareck El Aissami en Venezuela ha generado amplias conjeturas sobre sus posibles repercusiones en el contexto preelectoral actual. Este giro inesperado en la trayectoria de El Aissami, alguna vez conocido como el “zar del petróleo” en el ámbito político de Venezuela, plantea interrogantes sobre las motivaciones detrás de su detención y las señales que el gobierno busca enviar tanto a nivel nacional como internacional.

El Aissami, una figura destacada dentro del chavismo, se vio obligado a renunciar a su cargo de ministro de Petróleo el 20 de marzo de 2023, a raíz de un escándalo de corrupción en PDVSA, la empresa petrolera estatal, comprometiéndose a colaborar con las investigaciones subsiguientes. Desde entonces, había mantenido un perfil bajo, hasta que su arresto el 9 de abril de 2024 revivió el debate público, especialmente ante la controvertida inhabilitación de la candidata opositora María Corina Machado.

Trabajó para Chávez y Maduro

Tareck El Aissami desempeñó roles cruciales no solo para Hugo Chávez sino también para Nicolás Maduro, destacándose por su eficiencia y por establecer lazos significativos con el mundo árabe, particularmente con Irán. Se le atribuye un papel central en proyectar una imagen de estabilidad económica en Venezuela, a pesar de las sanciones internacionales, a través de una dolarización de facto iniciada en 2019.

Sin embargo, el escándalo de corrupción que implicaba la desaparición de 20 mil millones de dólares de las arcas públicas marcó el fin de su ascendente carrera política. Según algunos analistas, el distanciamiento entre Maduro y El Aissami podría estar relacionado con disputas sobre el manejo financiero del país, especialmente en un contexto electoral donde los recursos económicos son vitales.

Expertos consultados sugieren que más allá de una genuina lucha contra la corrupción, la detención de El Aissami podría ser interpretada como una purga política interna, aunque el timing de su captura, un año después de la detención de María Corina Machado, plantea interrogantes adicionales.

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