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Los pasos para superar una separación

Esteban Ramírez

Los pasos para superar una separación
El final de una relación puede ser una experiencia profundamente dolorosa. Sin embargo, algunos expertos sugieren que este proceso puede dividirse en cuatro fases, lo que ayuda a entender que la separación es un proceso con un final definido.

Los pasos para superar una separación

Las discusiones constantes, la frialdad y la creciente indiferencia son señales de alerta que indican que algo en la relación no está bien. Cuando estos problemas persisten durante meses o incluso años, la situación puede llegar a un punto crítico: el fin de la relación. Este desenlace puede ser anticipado o repentino, dependiendo de la situación de cada pareja.

El final de una relación marca el comienzo de un proceso doloroso. Va más allá de la pérdida de una persona significativa; implica también la desintegración de un plan de vida compartido. Como señala la psicóloga y psicoterapeuta Doris Wolf, el final de una relación representa el fracaso de todo un proyecto vital.

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Cuatro fases de la separación

El desconcierto inicial da paso a un sentido de lucha, acompañado a veces de intentos humillantes por recuperar a la otra persona. Este periodo está plagado de emociones intensas como la tristeza, la desesperación, la culpa, la amargura y la ira, generando un torbellino emocional abrumador.

Sin embargo, según Doris y otros expertos, este caos emocional puede ser ordenado y comprendido a través de cuatro fases distintas. Para aquellos que atraviesan por este proceso, es reconfortante saber que se trata de un camino con un final definido.

1. No querer admitirlo: «No puedo estar sin ti»

Sigues llamando y prometiendo que a partir de ahora todo será diferente. Eres cariñoso y amoroso. ¿Sexo a pesar de la ruptura? Por supuesto. ¡Cualquier cosa con tal de salvar la relación!

Es la sensación de impotencia y pérdida de control lo que lleva a algunas personas a hacer todo lo posible por mantener la relación: «El peligro de humillarse en esta fase es muy grande», según Wolf.

La experta recomienda a las personas deshacerse de todos los objetos que les recuerden a su ex pareja. Además, sugiere empaquetar los recuerdos o hablar con otros sobre la ruptura como parte del proceso para aceptar la nueva realidad.

2. Ruptura de los sentimientos: «Te quiero, te echo de menos y te odio»

Después de todas las súplicas, la realidad se impone: la persona amada se ha ido. Es inevitable enfrentarse al dolor, la soledad, el miedo, la ira, la duda sobre uno mismo y la culpa, como explica Wolf.

No todos logran superar el final de una relación sin consecuencias. La depresión o los trastornos de ansiedad pueden surgir como resultado. Para evitar esto, es crucial permitir que los sentimientos fluyan durante esta fase, según la psicoterapeuta.

En lugar de tratar de seguir adelante como si nada hubiera pasado, es esencial canalizar las emociones de manera constructiva: ya sea escribiendo en un diario, compartiendo con amigos, buscando personas que comprendan o buscando ayuda profesional.

Doris Wolf sugiere dedicar conscientemente un momento del día para enfrentar y procesar las emociones, así como avanzar. La ira puede ser útil en este proceso: «La ira suele surgir más tarde y es una señal importante. Las personas enojadas suelen sentir la necesidad de tomar acción y se sienten menos impotentes», destaca la psicóloga.

3. Reorientación: «Tal vez funciona sin ti después de todo»

De repente, te das cuenta de que la vida no solo sigue adelante, sino que incluso puedes visualizarla como algo positivo nuevamente. Empiezas a reconocer cuánto descuidaste a tus amigos durante la relación, a pesar de lo importantes que son para ti.

Durante las dos primeras fases, todos tus pensamientos y emociones están centrados en la persona que has perdido. Sin embargo, ahora, como menciona Wolf, hay momentos en los que te olvidas de que estás separado.

En esta etapa, muchas personas se sienten tentadas a buscar rápidamente una nueva relación. Sin embargo, existe el riesgo de repetir los mismos errores en la nueva relación.

4. Perspectivas de futuro: «Es bueno que hayas estado y que te hayas ido»

«¡La separación ha sido lo mejor que me podía haber pasado!», escucha Wolf regularmente de personas a las que ha acompañado en el dolor de una ruptura.

Aceptar el rompimiento, lamentarse y enfadarse y, finalmente, reflexionar sobre la pareja que ha pasado, es parte del proceso. Las emociones fuertes son historia. Y aunque algunas separaciones se sientan como un hueso roto mal curado, es hora de algo nuevo.

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