El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) publicó datos preocupantes sobre la natalidad en Chile, revelando que en 2024 solo se registraron 135 mil nacimientos.
Esta cifra representa una disminución significativa respecto a los 174.879 nacimientos de 2023 y los 190.131 de 2022. En comparación con hace tres décadas, la caída es aún más drástica, ya que en 1994 se contabilizaron 273.764 nacimientos.
Ante este escenario, algunos expertos han planteado la necesidad de implementar políticas que incentiven la natalidad y faciliten la conciliación entre la vida laboral y familiar.
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Paola Contreras, académica de la Universidad de Tarapacá, sugiere medidas como permisos parentales extendidos y equitativos, que permitan equilibrar las responsabilidades de crianza entre ambos progenitores.
Otros países han abordado esta problemática mediante incentivos económicos, subsidios por hijos, mejoras en el acceso a vivienda y educación infantil gratuita, con el objetivo de fomentar un entorno más favorable para la formación de familias.
Con la natalidad en caída libre y acercándose al número de defunciones anuales, Chile enfrenta un desafío demográfico que impactará en su estructura social y económica en las próximas décadas. La urgencia de adoptar políticas que mitiguen este fenómeno será clave para garantizar la estabilidad del país en el futuro.