El informe elaborado por el Comité Selecto del Congreso de Estados Unidos sobre China volvió a encender las alertas y situó a Chile dentro del debate sobre la creciente presencia del gigante asiático en América Latina, particularmente en el desarrollo de infraestructura espacial con posibles implicancias estratégicas.
En esta ocasión, la atención se centró en la infraestructura espacial y en su posible relación con usos militares.
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El documento, titulado “Pulling Latin America into China’s Orbit” (Llevando a América Latina a la órbita de China), plantea que Beijing podría estar impulsando proyectos presentados como cooperación científica o tecnológica con el objetivo de reforzar su red global de monitoreo espacial y, de ese modo, ampliar su influencia estratégica.
Aunque el análisis incluye instalaciones en distintos países de la región —como Argentina, Venezuela, Bolivia y Brasil—, Chile también aparece mencionado como un punto relevante dentro de esta red tecnológica con potencial de doble uso.
REPORTE
El reporte ubica la presencia china en territorio chileno dentro de la llamada “Ruta de la Seda Espacial”, una estrategia orientada a expandir infraestructura satelital, estaciones terrestres y redes de datos más allá de las fronteras chinas. Bajo esa lógica, el documento señala que diversas instalaciones en Chile podrían integrarse a una red que ampliaría la capacidad global de monitoreo espacial.
En el caso específico de Chile, el informe menciona cuatro iniciativas consideradas clave: el China-Chile Astronomical Data Center proyectado en Santiago, la supuesta participación china en el entorno científico del Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), un proyecto de monitoreo en el Parque Astronómico Ventarrones —ubicado en el desierto de Atacama— y una estación satelital situada al norte de Santiago, en la zona andina.
Sin embargo, las instituciones científicas relacionadas con los principales observatorios del país descartaron las insinuaciones del reporte.
Desde el Observatorio Europeo Austral (ESO) recalcaron que sus instalaciones tienen fines exclusivamente científicos, ”siendo instalaciones que permiten la investigación astronómica desde tierra”.
Asimismo, precisaron que “los datos que producen se ponen a disposición de la comunidad científica mundial tras un periodo de propiedad exclusiva, de acuerdo con su política de datos abiertos y su compromiso con la transparencia y la colaboración internacional”.
También descartaron cualquier tipo de influencia china sobre el uso de los observatorios. La ESO está integrada por 16 estados miembros europeos, y China no participa en sus decisiones ni en sus operaciones. Algo similar ocurre con ALMA, desde donde enfatizan que la organización “se utiliza con fines estrictamente científicos” y que funciona bajo “un marco de gobernanza internacional sólidamente establecido, con políticas estrictas y mecanismos de supervisión”.
INFORME
De acuerdo con el reporte, pese a que estos proyectos se presentan como iniciativas de cooperación científica o tecnológica, “las capacidades de procesamiento de datos, análisis espectral y seguimiento de objetos en órbita podrían tener aplicaciones militares”.
Como ejemplo, el documento señala que los radiotelescopios de ALMA emiten ondas de radio capaces de identificar con precisión la ubicación de objetos en el espacio. Según el informe, la información obtenida por el telescopio podría ser “transferidos a un centro de procesamiento de datos y en la nube, donde se analizarían y se enviarían a la Base 37 del Ejército chino”.
Uno de los elementos que más destaca el reporte es el centro de datos astronómicos que se proyectaba instalar en Santiago, impulsado por la Academia China de Ciencias junto a Huawei y la Universidad Técnica Federico Santa María.
Según el informe, esta instalación habría utilizado herramientas de supercomputación e inteligencia artificial para procesar grandes volúmenes de información astronómica. No obstante, advierte que tecnologías diseñadas para filtrar señales cósmicas podrían eventualmente aplicarse en inteligencia de señales o en la interceptación de transmisiones satelitales.
ADVERTENCIAS
El documento también recuerda que el proyecto se suspendió tras advertencias del entonces embajador de Estados Unidos en Chile y que finalmente fue cancelado en 2025 por motivos de seguridad. Para los autores del informe, este episodio evidencia la creciente disputa estratégica en torno a la infraestructura tecnológica crítica en el hemisferio occidental.
Desde la Universidad Técnica Federico Santa María cuestionaron varios de los planteamientos del reporte y explicaron que el proyecto nació en 2015 como una colaboración entre la Academia China de Ciencias, Huawei y la universidad.
“La misión del Data Center no es el mapeo de galaxias como indica el informe mencionado, sino que es poner a disposición los datos astronómicos hacia la comunidad internacional a través del Observatorio Virtual Chileno (ChiVO), como nodo de la Alianza Internacional de Observatorio Virtual (IVOA)”, señalaron.
De acuerdo con lo indicado por la institución, la infraestructura tenía como objetivo almacenar datos públicos del observatorio ALMA durante cinco años y facilitar su acceso a la comunidad científica. “Una precisión importante es que el Data Center no tiene potencia de supercómputo que pueda utilizarse en aplicaciones militares como indica el informe”, añadieron.
El proyecto mencionado en el informe se renovó en 2021, aunque sin la participación de Huawei. “Esta última renovación concluyó el año pasado, y al día de hoy no se encuentra vigente”, precisaron desde la universidad.
PREOCUPACIÓN CENTRAL
La preocupación central del documento apunta a que la tecnología necesaria para rastrear objetos que se desplazan a gran velocidad en órbita es técnicamente similar a la utilizada para el seguimiento de satélites o incluso para apoyar sistemas de apuntado militar.
Además, el informe explica que para mantener vigilancia constante sobre satélites en órbita baja o geoestacionaria, China requiere estaciones distribuidas en diferentes longitudes del planeta. En ese escenario, América Latina permitiría cubrir zonas que no quedan alineadas con las estaciones instaladas en territorio chino.
Bajo esa mirada, las instalaciones en Chile podrían formar parte de una red más amplia con presencia en distintos países de la región, la cual eventualmente podría integrarse a un sistema de Conciencia del Dominio Espacial.
Aun así, el propio informe reconoce que no existen evidencias públicas de operaciones militares activas en territorio chileno, aunque advierte que las capacidades tecnológicas presentes en estas infraestructuras son “intrínsecamente de doble uso”.







