Nacional y economía

Ciclo alto del cobre desafía la capacidad de Chile el 2026

Cristian Navarro H.

Periodista

cobre
Foto: Agencia Uno
Con precios en la parte alta del ciclo, la inversión minera se sostiene y se extienden vidas útiles.

Tras un 2025 sin precedentes, el cobre inicia 2026 con cifras que confirman su fortaleza, pero el debate ya no se centra solo en cuánto subirá, sino en qué tan preparado está Chile para convertir ese ciclo favorable en desarrollo sostenible. El metal rojo cerró el año pasado en US$5,672 por libra en la Bolsa de Metales de Londres, y comenzó este ejercicio cerca de US$5,7, según la Comisión Chilena del Cobre.

UN MERCADO QUE REVALORIZA LOS FUNDAMENTOS

Para 2026, los expertos coinciden en que el mercado recalibró expectativas. Juan Carlos Guajardo, de Plusmining, plantea que la oferta enfrenta cuellos de botella persistentes —permisos, productividad y ejecución— mientras la demanda estructural sigue firme por la electrificación, las redes eléctricas y la transición energética. En ese contexto, gana fuerza un rango de US$5 a US$6 por libra, por encima de estimaciones recientes.

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Juan Ignacio Guzmán, CEO de GEM Mining Consulting, suma un factor clave: inventarios históricamente bajos, especialmente fuera de EE.UU., lo que eleva la volatilidad. Con existencias tan ajustadas, cualquier desvío en demanda u oferta puede mover el precio con fuerza.

Desde la academia, Carlos Smith (UDD) recuerda que organismos internacionales proyectan precios sobre US$5,15 por un déficit estructural de la oferta global, reforzando la tesis de un ciclo alto más persistente.

EL IMPACTO FISCAL: ALIVIO, PERO CON CONDICIONES

El beneficio inmediato es fiscal. Smith estima que cada centavo de dólar adicional en el promedio anual puede aportar US$20–25 millones al Estado vía excedentes de Codelco, impuestos mineros y recaudación general. Un cobre alto tiende además a apreciar el peso, abaratando importaciones clave como combustibles, tecnología y alimentos.

Guzmán coincide en que mayores ingresos dan aire a la política fiscal del próximo gobierno, facilitando ajustes macroeconómicos y reducciones de deuda. Guajardo añade un matiz: el cobre caro alivia presiones cambiarias e inflacionarias, pero también pone en evidencia el verdadero desafío.

EL DESAFÍO ESTRUCTURAL

Con precios en la parte alta del ciclo, la inversión minera se sostiene y se extienden vidas útiles. Sin embargo, el cuello de botella no es el precio, sino la capacidad de ejecutar proyectos, destrabar permisos y recuperar productividad. Si Chile no acelera esos frentes, el ciclo favorable podría traducirse en ingresos transitorios más que en un salto estructural.

En síntesis, 2026 se perfila con un cobre fuerte y volátil. La pregunta clave ya no es si el metal seguirá alto, sino si el país logrará transformar ese viento a favor en crecimiento, estabilidad y competitividad de largo plazo.

 

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