El peso chileno enfrentó este miércoles una doble presión: el fortalecimiento internacional del dólar y el retroceso del cobre tras conocerse las cifras de inflación de Estados Unidos. La combinación llevó al tipo de cambio a superar momentáneamente los $990, antes de moderar su avance y cerrar en $986, con un aumento de $3,4.
El principal impulso provino del IPC estadounidense, que subió 0,6% en septiembre y situó la inflación anual en 3,7%. Los datos elevaron las expectativas de nuevas alzas de tasas de la Reserva Federal (Fed), favoreciendo a la moneda estadounidense.
LA FED CONCENTRA LA ATENCIÓN DEL MERCADO
Lucas Santillán, analista de mercados de Capitaria, explicó que las expectativas sobre la Fed volvieron a dominar el comportamiento del dólar y relegaron los factores que apoyaban al peso chileno.
Según detalló, la inflación subyacente avanzó 0,3% mensual, por encima del 0,2% esperado, y alcanzó una tasa anual de 2,6%, frente al 2,4% previo.
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El analista indicó que, tras conocerse estas cifras, la probabilidad de un aumento de tasas en la reunión del 27 y 28 de octubre superó el 40%, desde algo más del 20% del día anterior. Además, señaló que el mercado ya incorpora dos incrementos antes de fines de enero.
El ajuste también fortaleció al Dollar Index, que se acercó a los 103 puntos, y elevó los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense.
EL COBRE PIERDE TERRENO
La reacción del cobre añadió presión sobre la moneda chilena. De acuerdo con Santillán, el metal retrocedió desde US$6,75 hasta la zona de US$6,65 por libra, afectado por el dólar más firme y la caída generalizada de los metales.
En su análisis, la primera resistencia del tipo de cambio se ubica entre $990 y $991. Superar ese nivel abriría espacio hacia los $994 a $995. A la baja, identificó un primer soporte en $980 y luego entre $973 y $975,5.
HACIENDA PONE FRENO AL AVANCE
Joaquín Martínez, account manager de XTB, agregó que el petróleo también mantiene la presión inflacionaria. Según explicó, el Brent ronda los US$106 por barril en medio de los ataques a buques en Ormuz y a instalaciones de Aramco.
En el plano local, destacó que las ventas de dólares de Hacienda, de hasta US$600 millones semanales durante octubre, constituyen el principal freno al avance del tipo de cambio.
Martínez situó una resistencia en $993 y señaló que su ruptura podría abrir espacio hacia los $1.000 a $1.013. Para la próxima sesión, apuntó a las ventas minoristas estadounidenses: un resultado sólido podría reforzar las expectativas de mayores tasas, mientras una cifra débil o una desescalada en Medio Oriente podría aliviar la presión sobre el peso.






