Entrevistas y Reportajes

Entrevista a fondo a Abraham Santibáñez Por Marcos Borcoski

Marcos Borcoski

Periodista

La polarización hizo que dejáramos de apreciar el valor de la libertad de expresión y nos empezáramos a enredar en una rencilla chica —que me temo que está volviendo a aparecer ahora—.

Entrevista a fondo a Abraham Santibáñez, Por Marcos Borcoski

Santibáñez, Premio Nacional de Periodismo afirma que «en los últimos años la educación perdió la importancia que le dábamos en Chile».

También, que «hay gente que no cree en la libertad de prensa y hay gente que le tiene temor a la libertad de prensa».

Afirma que «el deseo de la igualdad es muy importante, pero la verdad es que no somos todos iguales».

Para Abraham Santibañez, «Después de la dictadura y en los primeros años fue muy claro cuál era la importancia del periodismo, la libertad de expresión».

Reconoce que «La libertad de prensa está permanentemente en peligro aquí y en todo el mundo».

Y manda un potente mensaje de alerta: «Con las redes sociales hoy día, cada uno siente que es capaz de entregarle al mundo su opinión, su información aunque no sea verídica».

Abraham Santibáñez es un periodista de trayectoria destacada.

Con sus 86 años a cuesta, sigue vigente en esta profesión que abrazó hace ya varias décadas y a quien uno mira y habla con respeto.

Es de esos reporteros que han marcado y dejado su firma en la profesión y a pesar de haberse especializado en periodismo interpretativo y de opinión y haber recibido el Premio Nacional de Periodismo el año 2015, se le puede señalar como “quitado de bulla”.

Es típico de aquellas personas que saben combinar la sapiencia con la sencillez, ajeno de alardes y palabras altisonantes.

Abraham, como exalumno institutano, ¿cuál es su visión del actual Instituto Nacional que pasó de ser uno de los establecimientos más prestigiosos del país a su estado actual, perdiendo prestigio e influencia?

-Yo creo que el problema es que en algún minuto en los últimos años, quizás 50, un poco más o un poco menos, la educación perdió la importancia que le dábamos en Chile desde el comienzo de la historia del país como independiente.

Hay que acordarse de que el Instituto Nacional fue fundado el año 1813, es decir, un par de años después del Congreso Nacional, tres años después de la independencia en la Primera Junta.

EL INSTITUTO NACIONAL FUE UN MODELO DE LO QUE DEBÍA SER LA ENSEÑANZA EN CHILE.

Fue, a lo largo de su historia un modelo de lo que debería ser la enseñanza en nuestro país, en nuestras condiciones, en nuestra historia, pero me temo que de repente lo fueron abandonando.

Yo creo que como muchas de las cosas que espero que veamos ahora, la primera responsabilidad es de – creo yo—del modelo económico, social de la dictadura.

Eso no se originó de la nada tampoco, pero eso es una historia un poco distinta.

Pero creo que en la educación, la municipalización produjo—incluyendo una buena intención—que es, ojalá, tener un nivel parejo de educación, que todos tengan las mismas posibilidades, pero produce a veces malos resultados, porque en el caso del Instituto el hecho que uno tuviera que dar examen, en que se hiciera mucho énfasis cuando yo estaba ahí, en la necesidad de ser el primer foco de luz de la nación—como dice el himno—yo creo que eso tiene sentido.

El deseo de la igualdad es muy importante pero la verdad es que no somos todos iguales.

EL ORGULLO DE LO QUE HA SIDO LA EDUCACIÓN PÚBLICA SE DESCUIDÓ.

Entonces, darle oportunidad a gente valiosísima como los compañeros que yo tuve en el colegio incluyendo a Ricardo Lagos, hace que ese orgullo de lo que ha sido la educación pública, yo pienso que eso fue lo que se descuidó, no se ha mejorado y es lo que afectó tanto dura y profundamente al Instituto.

–Una pregunta que puede ser extraña considerando que estamos hablando de Chile. ¿Existe la libertad de prensa?

Yo creo que sí.

Te lo digo porque yo nací y estudié periodismo y empecé a trabajar en periodismo en un país donde había libertad de prensa, con todos los problemas que hay en todo el mundo.

Gente que no cree en la libertad de prensa, gente que le tiene temor a la libertad de prensa, pero lo que significó para mi generación el haber tenido el peso de la dictadura encima me hizo—y a muchísima gente con la que yo trabajé—darnos cuenta de la importancia en la vida democrática, en la vida misma de un país que era necesaria la libertad de prensa.

HAY GENTE QUE NO CREE EN LA LIBERTAD DE PRENSA Y OTRA QUE TEME A LA LIBERTAD DE PRENSA

Yo creo que hubo un momento esplendoroso, que fue al final de la dictadura, los primeros años de los gobiernos democráticos en que ese énfasis no se perdió.

Después ha ido decayendo por múltiples razones que yo creo que podemos ver enseguida, pero de que existe, existe, pero está permanentemente en peligro aquí y en todo el mundo también es cierto, y por lo tanto es una bandera que uno no puede dejar de usar.

¿Por qué podría producirse esa pérdida de la libertad de prensa?

Empecemos por lo nuestro, aunque creo que no es lo fundamental. El desprestigio en alguna medida del trabajo periodístico.

Yo soy de la cuarta generación de estudiantes de periodismo cuando se creó la Escuela en la Universidad de Chile, y en ese momento el deseo que se estaba concretando ahí junto con la creación del Colegio de Periodistas era la dignificación del periodismo.

El periodismo en Chile tiene una historia muy valiosa, muy importante, partiendo desde La Aurora de Chile, o sea, desde el comienzo mismo, lo que estábamos hablando recién, con el Instituto Nacional y las instituciones en Chile.

NOS ENREDAMOS EN RENCILLA CHICA QUE, TEMO ESTÁ VOLVIENDFO A APARECER

Pero ese ímpetu fue muy castigado; por eso es que yo decía no solo por la dictadura, sino que el período previo; la polarización hizo que dejáramos de apreciar el valor de la libertad de expresión y nos empezáramos a enredar en una rencilla chica—que me temo que está volviendo a aparecer ahora—entonces, después de la dictadura y en los primeros años fue muy claro cuál era la importancia del periodismo, la libertad de expresión.

Después como que le hemos ido perdiendo el entusiasmo. Hay razones muy poderosas. Yo creo que no solo el eventual desprestigio del periodismo, sino una opinión pública que no lo entiende en su importancia vital.

¿Cuál es su opinión docta del periodismo actual. La gente es crítica de este. Sin generalizar, porque en muchos casos hay buen periodismo ¿Dónde radica del problema? ¿En la formación?

En parte, pero sobre todo y tiene que ver con la formación, es la revolución tecnológica. Cuando yo estudié periodismo, el medio principal seguía siendo la prensa escrita, pese a la gran-gran importancia de la radio.

EN LAS RRSS CADA UNO SE SIENTE CAPAZ DE ENTREGAR SU INFORMACIÓN AUNQUE NO SEA VERÍDICA

Pero después aparece la TV que produce nuevos desafíos, nuevos problemas, exige nuevas habilidades para hacer lo que es la esencia del periodismo que es la información.

Pero, con las redes sociales hoy día, en que cada uno siente que es capaz de entregarle al mundo su opinión, su información, aunque no sea verídica, yo creo que eso también influye.

La gente siente que no es tan necesario y eso se demuestra sobre todo en la prensa escrita, en la crisis de circulación que ha tenido en los últimos años en que la gente ya no necesita leer el diario, las revistas, sobre todo en la dictadura, pero en el mundo entero, en esos años del siglo pasado tenían una importancia vital, porque eran los que hacían que la gente se sintiera integrada al mundo, a la sociedad.

HAY ALGO DE LA DEPENDENCIA DE LA INFORMACIÓN RESPECTO DEL NEGOCIO

Entonces, ese cambio tan revolucionario –en el cual estamos en el medio porque todavía no sabemos bien hasta dónde va a llegar –es lo que hace que mucha gente sienta desconfianza.

También siente desconfianza porque se ha verificado que hubo mucha información interesada, mucha información que no se entregó en la dictadura.

Incluso hasta hoy día hay algo –y por eso es que es muy relevante lo que han hecho CIPER y otros medios independientes –que hay algo de la dependencia de la información respecto del negocio y eso viene junto con un cambio cultural, pero también por un cambio económico, que lo vimos en Chile, la imposición del modelo económico, modelo que privilegia tanto la libertad de la empresa, del negocio, que a veces se pierde el sentido profundo de lo que es ese negocio.

Hoy en día, a su juicio, ¿existe la ética periodística?

Por supuesto.

Lo que pasa es que uno no lo percibe con tanta claridad. El tema de fondo es que la mayoría de los periodistas –y en eso sí yo defiendo por eso algunas críticas que uno pudiera hacer– ha sido la formación universitaria.

Hay una clara conciencia de que hay cosas que uno no puede dejar de lado.

LA INVESTIGACIÓN PERIODÍSTICA DEBE SER RIGUROSA Y RESPETAR LA DIGNIDAD DE LAS PERSONAS.

La investigación periodística debe ser rigurosa. Así mismo, la investigación periodística debe respetar la dignidad de las personas. La investigación periodística que obliga –y eso es algo que, temo, se ha olvidado un poco—a usar bien el idioma, ser preciso, ser entretenido; preocuparse de que el lector, el auditor o el televidente sienta que es algo importante lo que le están entregando.

A veces se pierde por torpezas muy graves.

HOY EXISTE UN PROBLEMA ADICIONAL: LA DESAPARICIÓN DE LOS CORRECTORES DE PRUEBAS

Hay un problema adicional que es la desaparición de los correctores de prueba. Yo conocí a periodistas antiguos que no habían estado en la universidad estudiando periodismo, muchos que estudiaron otra carrera, pedagogía, pero no siempre los acompañaba la ortografía.

Y eso lo corregía el jefe de informaciones y el corrector de pruebas. El periodismo no es una cátedra de educación, pero influye.

–Cuando se pone por delante el bien del país ¿cuáles deberían ser los límites profesionales, humanos y éticos del periodismo?

Yo creo que la visión ética del trabajo periodístico, es decir, la responsabilidad que uno asume al desempeñar esta profesión, tiene que ver con la búsqueda de la verdad.

El periodista debe ser un buscador deliberado de la verdad de lo que está ocurriendo. Hay muchos problemas, desde luego, porque está presionado por el tiempo.

Hoy día estamos preocupados por esas verdaderas masacres que han ocurrido en Lampa y otra en Quilicura, por lo tanto no podemos pretender que se le dé hoy día la respuesta total a todas las preguntas que uno se tiene que hacer.

EL REPORTERO TIENE UNA RESPONSABILIDAD ANTE SU PÚBLICO Y DEBE CUMPLIRLA

Entonces esa acumulación de problemas hace que uno tenga que correr contra el tiempo. Que no puede agarrar la primera teoría que le entregan como la verdad suprema, sino que al contrario debe ser muy crítico pero es la primera -primera obligación.

En esto tengo una responsabilidad ante mi público y debo cumplirla. Pero, primero debo tener respeto por la verdad, respeto por la dignidad de las personas. He visto ahora, en las redes sociales imágenes de los muertos en esta parcela en Lampa.

MOSTRAR UN CADÁVER SANGRANTE ES INACEPTABLE

Eso, antiguamente pero hace muchos años, había diarios en Chile como “Las Noticias Gráficas” que a lo mejor mostraban ese tipo de imágenes y en el resto de América Latina yo sé que durante mucho tiempo se hizo.

Pero hoy día, en el siglo XXI, yo creo que eso es inaceptable.

¿Qué valor tiene para la información de las personas el que te muestre un cadáver sangrando en el suelo?

–¿Cuál es su mirada crítica acerca del quehacer político en Chile? Somos 18 millones de habitantes y existe una multiplicidad de partidos. ¿Cómo se logra unidad de criterios en beneficio del país con tantas variantes?

Eso no es responsabilidad del periodismo, pero sí el periodismo debe contribuir al diálogo, al entendimiento, a la capacidad de entender diversas posiciones.

No es la misión fundamental del periodismo que debe ser más bien el reflejo de la sociedad. Y ese reflejo está muy mal.

A mí me carga esto de echarle la culpa a lo que fue la dictadura, pero es evidente que hubo una exacerbación de posiciones extremas que no se aceptaban unas con otras y por lo tanto deberíamos haber ayudado más como periodistas en ese sentido, pero la responsabilidad es de la sociedad en su conjunto.

TENEMOS UN ARZOBISPO DE SANTIAGO QUE HACE CONTINUOS LLAMADOS A LA PAZ, COMO LO HIZO MONSEÑOR SILVA HENRÍQUEZ

Tenemos ahora un Arzobispo en Santiago que hace continuos llamados a la paz como lo hizo en su tiempo Monseñor Silva Henríquez, pero también políticos de distintos sectores, autoridades universitarias, intelectuales en general que están pidiendo que por favor terminemos con la guerrilla porque eso no nos lleva a ninguna parte y sobre todo conduce al desprestigio de una cosa tan fundamental como es la actividad política. La actividad política es la que nos hace ser personas realizadas.

–¿Qué le dice a usted que una encuesta del Centro de Políticas Públicas de la UC revele que solo el 1% de los chilenos confía en los políticos y en los partidos políticos?

Bueno, porque también es una gran responsabilidad de los parlamentarios.

Yo creo que ciertos juegos políticos que hemos estado viendo hace tiempo, pero que últimamente, echarle la culpa al voto voluntario y así no votan los pobres o los castigan. Hay tanta argumentación tan débil, tan mezquina, tan inmediatista que yo creo que buena parte de eso lo tenemos merecido.

NINGÚN PAÍS TIENE NO SOLO UN GOBIERNO SINO QUE TIENE UN PARLAMENTO QUE SE MERECE

Pero ningún país tiene, no solo un gobierno sino que tiene un Parlamento que se merece. Es lo que somos hoy día los chilenos.

Gente que no está muy dispuesta a aceptar opiniones en contra, que no acepta que se alargue mucho la cola para entrar al partido de fútbol y eso no ocurre solo en Chile, por supuesto, pero ese desprestigio de la vida en común a mí me preocupa mucho y yo quisiera que recuperáramos esa visión que teníamos de país, de un país progresista, tranquilo, respetuoso de las ideas de los demás y así se construyó.

¿Existe en Chile en este momento una dura polarización ideológica?

Temo que sí. Temo que sí.

Y de nuevo aunque no es responsabilidad de los medios que es lo mismo que planteamos hace muchos años, a comienzos de los años 70, no es culpa de los periodistas, pero creo que el periodismo debería hacer más para evitar esa polarización.

DEBEMOS DE INFORMAR SOBRE LA DELINCUENCIA, PERO EN SU JUSTA MEDIDA

Hemos llegado al extremo—el caso más concreto, más visible pero no es el único—el de la delincuencia.

Cuando uno se encuentra con que todas las noticias en la mañana en una hora de duración, tres cuartos de hora son para hablar de crímenes, de situaciones conflictivas que no se han resuelto, de quejas de la población por la inseguridad, yo creo que vamos aumentando la inseguridad.

No es que no debamos de informar de eso, pero creo que tenemos que hacerlo en su justa medida.

¿Cómo se sale de esa polarización? La gente es testigo de cómo los políticos pelean entre sí, se descalifican, etc. No hay diálogo y avance en beneficio del país.

Bueno, yo creo que ahí está lo que decía recién. Una autoridad moral que nos haga ver lo que somos, lo que hemos perdido, y por eso yo me refería a un personaje admirable como era el Cardenal Silva Henríquez, pero muchos otros políticos.

Yo he tenido la suerte de conocer a todos los presidentes—como periodista—desde los tiempos de Carlos Ibáñez del Campo—entonces había una figura que era universalmente respetada incluyendo, por supuesto, a sus adversarios.

HEMOS IDO PERDIENDO ESA UNIDAD BÁSICA DEL PAÍS EN TORNO A SU SISTEMA

Esa unidad básica del país en torno a su sistema, a su conjunto social es lo que yo siento que hemos ido perdiendo y volveríamos al tema inicial cuando hablábamos del Instituto Nacional.

Yo venía de una escuela católica y me encontré por primera vez con estudiantes judíos y eso era antes del Concilio.

En ese tiempo, los judíos seguían siendo los que habían dado muerte a Jesús. Entonces uno veía que eran seres humanos, que venían de una gran tragedia en Europa durante la guerra, uno va entendiendo la tolerancia como una virtud básica.

¿Se ha perdido en Chile el respeto por las instituciones? Agreden verbalmente a un alcalde, a un diputado e incluso al mismo Presidente de la República.

Yo creo que eso tiene que ver con la revolución de las comunicaciones. Al interior de la casa del papá uno podía despotricar contra alguien, pero que esto se haga tan fácilmente público, es lo que creo que nos ha hecho mucho daño y no solamente en Chile sino que en el mundo entero.

DERBERÍASMOS TENER MÁS CUIDADO Y RESPETO POR LAS INSTITUCIONES

Pero aquí nosotros deberíamos tener mucho más cuidado, mucho más respeto a las instituciones, esa visión de que alguien que llega a una posición de poder tiene muchas responsabilidades pero también tiene derecho a ser considerado bien, ser escuchado, ser atendido, no ser simplemente descalificado. Por ahí va.

–¿Qué añora del periodismo de la llamada “Vieja Guardia”? De los tiempos en que nació la revista “Hoy” dirigida por un periodista de la talla de Emilio Filippi y en cuya redacción usted también participó.

Para mí, el periodismo siempre ha sido—como decía García Márquez—el mejor oficio del mundo y sigo pensando que eso es así y por eso creo que es tan importante todo esto que estamos hablando.

De la vieja generación yo sobre todo quiero destacar, porque me tocó estar en la etapa en que se iniciaba la Escuela de Periodismo, el esfuerzo que hicieron todos los periodistas de antes, sobre todo algunos muy conocidos como Emilio Filippi, Lucho Hernández Parker, Lenka Franulić, etc.

EL DESARROLLO TECNOLÓGICO HA PERMITIDO QUE SE HAGA MEJOR PERIODISMO

Ese esfuerzo era para que esta profesión fuese reconocida como tal, no simplemente un caza-noticias, sino que fuese capaz de analizar la actualidad, entregar la información lo más rápido posible, que de ahí por supuesto con todas las condiciones éticas que ya hemos hablado.

Pero en eso de la entrega de la información no podemos ignorar que en estos años del desarrollo tecnológico—siempre ha sido así desde que se inventó la imprenta—cada avance tecnológico ha permitido que se haga mejor periodismo, que se haga más rápido, más completo, con mejor información no solo local, sino que del país y del mundo.

Entonces en ese progreso eran indispensables las escuelas de periodismo, pero también era indispensable que el país, la sociedad, entendiera esta función, no solo como un simple caza-noticias. Yo creo que esa es la grandísima, la hermosísima responsabilidad de la gente que estuvo en la creación del Colegio de Periodistas y de la Escuela de Periodismo, hace más de 70 años.

–¿Cuál es su mirada histórica de la política en Chile?

Yo sigo siendo optimista.

Eso no es fácil serlo hoy día. Pero creo que es tan imperioso que no podemos dejar perder la oportunidad.

Siempre en Chile ha tenido desafíos.

Por de pronto lo que es inevitable son los problemas del cambio climático, terremotos… Hemos sido capaces de sobrevivir a tremendos desafíos, pero el más grande desafío, es un desafío social.

Un desafío que nuestra sociedad sea más solidaria, que no permita que haya esas tremendas injusticias que hubo y no hace tanto tiempo.

El tema de la reforma agraria es de hace 60 años, ese tipo de revolución. Lo que pasaba en los tiempos del Padre Hurtado, que era la pobreza extrema.

Tenemos desagraciadamente gente pobre.

No hemos hecho lo suficiente para que superen esa condición, pero también hay que reconocer que hay un gran sentimiento de solidaridad y eso creo que nos da la esperanza.

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