El aumento en los precios del petróleo, impulsado por el conflicto en Oriente Medio, golpeó este miércoles a los mercados asiáticos, mientras que en Europa las plazas lograban mostrar señales de recuperación tras dos jornadas consecutivas de pérdidas.
Un escenario que, aunque se desarrolla a miles de kilómetros, también mantiene atento a Chile, país importador de crudo que podría resentir el impacto a través de mayores costos en combustibles y presión sobre la inflación.
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El crudo continuaba su escalada en la quinta jornada de enfrentamientos, iniciados luego de que Israel y Estados Unidos lanzaran ataques contra Irán el sábado, acción que fue respondida con misiles y drones dirigidos hacia territorio israelí y monarquías del Golfo.
¿CÓMO AFECTA ESTO A CHILE?
Chile importa prácticamente todo el petróleo que consume, por lo que cada salto en el precio internacional se siente directo en el bolsillo. Si el Brent sigue subiendo por la guerra en Medio Oriente, las bencinas y el diésel tenderán a encarecerse en las próximas semanas, incluso considerando los mecanismos de estabilización como el Mepco. Eso impacta de inmediato el transporte, el costo de mover mercadería y, en consecuencia, los precios finales de alimentos y productos básicos.
A eso se suma el efecto cambiario. En escenarios de incertidumbre global, el dólar suele fortalecerse como activo refugio. Si el tipo de cambio sube en Chile, importar petróleo se vuelve todavía más caro, amplificando el golpe. Es decir, no solo pagamos un crudo más caro, sino que además lo compramos con un dólar más alto.
También hay un efecto macroeconómico. Un repunte sostenido del precio de la energía puede frenar el proceso de desaceleración inflacionaria que ha buscado consolidar el Banco Central. Si la inflación vuelve a presionarse por el lado energético, podría retrasarse cualquier baja en las tasas de interés, afectando créditos, consumo e inversión.
En cuanto al gas natural, aunque las autoridades y empresas han señalado que el sistema opera con estabilidad, el riesgo principal no es de corte inmediato, sino de precio y volatilidad. Si el conflicto escala y se prolonga, Chile no quedaría aislado: sentiría el impacto vía mercados internacionales, costos energéticos y mayor incertidumbre económica.
MERCADO
En el mercado energético, el barril de Brent del mar del Norte avanzaba 2,83%, situándose en US$83,70, después de haber superado el martes la barrera de los US$85 por primera vez desde julio de 2024. En paralelo, el WTI estadounidense subía 2,55%, alcanzando los US$76,46.
«El principal problema de los mercados es que ninguno de los dos bandos parece querer aliviar las tensiones, y que la situación incluso parece estar agravándose», señalaron analistas de Deutsche Bank.
La situación en el estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde circula cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado (GNL) a nivel global, mantiene inquietos a los inversionistas. El tránsito marítimo se encuentra paralizado, lo que incrementa el temor a una interrupción prolongada del suministro energético.
Desde Washington, el presidente Donald Trump afirmó que la Armada estadounidense podría escoltar a los buques petroleros en Ormuz «si fuera necesario» para garantizar el abastecimiento.
«Esto permitió a los mercados disipar su persistente ansiedad matutina (…). La reacción en el mercado de materias primas fue inmediata», explicó Elior Manier, analista de Market Pulse.
CAÍDAS EN ASIA
Las bolsas asiáticas reaccionaron con fuertes descensos. En Seúl, el índice Kospi retrocedió más de 12%. Corea del Sur, octavo mayor consumidor mundial de crudo, depende ampliamente del suministro proveniente de Oriente Medio.
El desempeño replicó la tendencia de Wall Street, que el martes cerró con pérdidas ante la preocupación por una crisis prolongada en la región y sus efectos inflacionarios, afectando especialmente al sector tecnológico.
En Japón, el Nikkei 225 cayó 3,6% al cierre. Hong Kong perdió 2% y Shanghái 1%. En Medio Oriente, Dubái retrocedía 4,66% y Abu Dabi 3,20%.
«Cuando el precio del crudo aumenta, la factura es particularmente alta en Asia, donde las importaciones de energía constituyen una dependencia estructural», comentó Stephen Innes, de SPI Asset Management.
EUROPA INTENTA ESTABILIZARSE
En contraste, las principales bolsas europeas abrían con leves avances, salvo Madrid. París subía 0,41%, Fráncfort 0,44%, Milán 0,23% y Londres 0,12%, mientras que el Ibex 35 iniciaba con una baja de 0,23%.
Los mercados del Viejo Continente venían de un arranque de semana particularmente complejo, el más adverso desde 2025, cuando la administración de Donald Trump implementó aranceles masivos.
En el mercado cambiario, el dólar —que se ha fortalecido en los últimos días como activo refugio— permanecía estable. El oro, otro activo tradicionalmente buscado en escenarios de incertidumbre, avanzaba 1,66%, cotizándose en 5.173 dólares la onza.







