Primera célula del PCC en Chile queda tras las rejas
La Fiscalía Regional Metropolitana Sur los formalizó por asociación criminal y asociación ilícita para el narcotráfico. Algunos enfrentan además imputaciones por tráfico de drogas e infracciones a la Ley de Armas. El tribunal fijó un plazo de 120 días para desarrollar la investigación.
La audiencia estuvo encabezada por el fiscal regional Héctor Barros, junto al fiscal jefe de Alta Complejidad, Alex Cortez, y el fiscal Yans Escobar.
Por qué son 19 y no 21
La causa contemplaba originalmente a 21 imputados, cifra que generó dudas tras conocerse el resultado de la audiencia. La Fiscalía aclaró que uno de ellos fue formalizado únicamente por tráfico de drogas y no como integrante del PCC. Otro, que ya se encontraba recluido en una cárcel, no fue trasladado y será formalizado próximamente.
De esta forma, son 19 los imputados formalizados hasta ahora como integrantes de la primera célula de la organización detectada en Chile. Todos permanecen actualmente privados de libertad. La situación del imputado pendiente deberá resolverse en una próxima audiencia.
Una organización nacida en las cárceles
El PCC nació en recintos penitenciarios brasileños y se convirtió en una de las organizaciones criminales transnacionales más poderosas del continente. Mantiene una estructura fuertemente vinculada al mundo carcelario y opera en distintos mercados ilícitos, denominados internamente “sintonías”. Entre ellos aparecen el narcotráfico y el contrabando, además de homicidios, secuestros y robos violentos.
La investigación fue desarrollada por la Fiscalía Metropolitana Sur junto con la Policía de Investigaciones (PDI). Las primeras alertas surgieron principalmente mediante mecanismos de cooperación internacional. Entre los antecedentes hubo información procedente de la triple frontera entre Brasil, Paraguay y Argentina que advertía sobre integrantes del PCC presentes en Chile.
Durante la audiencia, la Fiscalía presentó diversas evidencias reunidas durante la investigación para acreditar la existencia de la estructura en el país.
“Bautismos” y libros internos
El PCC posee un estatuto propio y somete a sus nuevos integrantes a un proceso de incorporación denominado “bautismo”. Mantiene fichas de sus miembros, mecanismos de adoctrinamiento y catastros internos. Parte de esos antecedentes queda registrada en el denominado “Libro blanco”.
La organización posee también un “Libro negro”. Allí incorpora a antiguos miembros considerados enemigos de la estructura criminal. Sobre algunos de ellos puede incluso decretar su muerte.
La pesquisa busca ahora establecer el alcance de las operaciones y conexiones de la estructura instalada en Chile. Los 120 días decretados por el tribunal permitirán profundizar esas indagatorias. Por ahora, la primera célula del PCC formalizada en el país permanece íntegramente tras las rejas.







