La madrugada de este martes, especies de alto valor patrimonial fueron robadas desde el interior de la Catedral Metropolitana de Santiago, ubicada frente a la Plaza de Armas.
En concreto, a través de un comunicado, el Arzobispado de Santiago informó que se sustrajeron dos candelabros del siglo XVIII, un relicario y dos adornos, todos de plata y de alto valor «espiritual, histórico y material».
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ROBO EN LA CATEDRAL DE SANTIAGO
Según señaló el obispo auxiliar de Santiago, monseñor Alberto Lorenzelli, los delincuentes habrían ingresado al templo forzando candados, cadenas y sistemas de seguridad. Una vez dentro, robaron principalmente candelabros y otros signos litúrgicos, todos de plata y con una larga historia ligada a la vida de la Iglesia de Santiago.
«El valor es sobre todo espiritual por todo lo que significa, pero también tiene un valor material. Porque son de plata y porque tienen una historia, una larga historia de quién ha construido y ha querido entregar a esta catedral el signo de reconocimiento de esta iglesia matriz que nos representa a todas las iglesias en Santiago», dijo el obispo auxiliar.
Actualmente, personal de Carabineros de la Primera Comisaría de Santiago se encuentra realizando las diligencias tras la denuncia, a la espera de las instrucciones que entregue el Ministerio Público para las pericias correspondientes.
OBISPO AUXILIAR LAMENTA LO OCURRIDO
El obispo auxiliar manifestó también su profundo dolor por lo ocurrido. Esto, subrayando el impacto que este tipo de hechos genera en la vida pastoral y espiritual de la comunidad.
«Es muy doloroso que hoy también en nuestras iglesias no podamos tener esa tranquilidad y esa seguridad. Para que las personas puedan venir a rezar, puedan venir a ofrecer aquí inquietudes, esperanzas y dolores», comentó.
Asimismo, monseñor Lorenzelli llamó a la comunidad a estar atentos ante una eventual comercialización de estos objetos sagrados. Al respecto, mencionó que «es posible que estos signos religiosos, candelabros que fueron particularmente desarmados, se quieran poner en el mercado y venderlos. Pedimos a todos aquellos que los encontraran, avisarnos, porque es importante que regresen aquí en esta catedral».







