Nacional y economía

Salvaguardias de China abren opción a exportar carne

Cristian Navarro H.

Periodista

China carne
Foto publicada en X por @CBNoficial
La exclusión de Chile de las salvaguardias abre una oportunidad exportadora, pero también tensiona el mercado interno con riesgos de sobreoferta importada y presión a la producción local.

La decisión de China de aplicar salvaguardias de hasta 55% a la carne bovina de sus principales proveedores no solo busca proteger a su industria doméstica: también redibuja el comercio mundial del rubro. En ese nuevo mapa, Chile aparece como una excepción estratégica. Al quedar fuera de los aranceles —por representar menos del 3% de las importaciones chinas—, el país gana competitividad inmediata en su principal destino, aunque enfrenta un efecto espejo: los excedentes de carne que no ingresen a China buscarán otros mercados, incluido el chileno.

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El anuncio del Ministerio de Comercio chino, vigente desde el 1 de enero y por tres años, afecta a gigantes como Brasil, Argentina, Uruguay, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. La medida, justificada bajo las normas de la Organización Mundial del Comercio, establece cuotas anuales crecientes y penaliza los envíos que las superen. El resultado esperado es un reordenamiento de flujos: menos carne rumbo a China desde los grandes exportadores y más competencia en mercados secundarios.

VENTANA EXPORTADORA, PRESIÓN LOCAL

Desde la industria local, el diagnóstico es doble. Por un lado, Chile puede acelerar envíos a China con arancel cero, aprovechando un espacio que se abre por la restricción a competidores. Por otro, la “carne desplazada”, especialmente desde Brasil, podría recalar en Chile, presionando precios y consumo interno.

Ignacio Besoain, presidente de FedeCarne, advierte que el impacto dependerá del equilibrio entre mayor demanda china y la magnitud de los excedentes globales. Si estos llegan al mercado local, podría producirse una sobreoferta importada que reduzca la demanda por carne nacional, afecte la producción y termine empujando precios a la baja para el consumidor, pero también para el productor.

Rafael Lecaros, gerente general de ChileMeat, añade un matiz clave: el diseño de cuotas es relativamente holgado a nivel agregado, por lo que la caída total de importaciones chinas sería acotada. El golpe, dice, se concentrará en Brasil, que vería recortado su crecimiento reciente. Para Chile, el desafío no es la cuota sino la demanda a mejores precios: crecer rápido en China sin superar el umbral del 3% y adelantarse a competidores en igual condición, como Bolivia y Colombia.

DEPENDENCIA DE CHINA Y ROL DEL ESTADO

Las cifras confirman la relevancia del mercado chino. En 2025, Chile exportó 22 millones de kilos de carne bovina por US$108 millones; de ese total, China concentró más de dos tercios del volumen y cerca del 60% del valor. La alta concentración refuerza la oportunidad, pero también el riesgo.

Desde el Gobierno, la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias señala que el Ministerio de Agricultura monitorea el escenario junto a la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales y el sector privado, con foco en diversificar destinos, resguardar estándares sanitarios y fortalecer la competitividad exportadora.

¿BAJARÁN LOS PRECIOS?

La respuesta no es lineal. A corto plazo, la ventaja arancelaria puede impulsar exportaciones chilenas y sostener precios. A mediano plazo, si los excedentes globales presionan el mercado interno, el consumidor podría ver alivios. El balance final dependerá de la velocidad con que Chile capitalice su excepción en China y de cuánta carne “desviada” termine compitiendo en casa

 

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