Trump: Venezuela y la disputa hemisférica es algo más que el petróleo o el Cartel de Los Soles… es también -y por qué no- un tema de geopolítica.
Las declaraciones de Donald Trump sobre “administrar Venezuela” reabren un debate que va más allá del petróleo. La disputa por la influencia en el hemisferio, frente al avance de Rusia, China e Irán, explica buena parte del trasfondo. Chile observa con atención por su propia historia de soberanía sobre recursos estratégicos.
Qué dijo Trump y por qué importa
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, justificó un rol activo de su país en Venezuela señalando que el petróleo fue “robado” a intereses estadounidenses. En su discurso, esa idea aparece como fundamento para una eventual administración externa tras la salida de Nicolás Maduro.
El argumento energético es potente en términos políticos internos. Venezuela concentra las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, con cerca de 303 mil millones de barriles, pero su producción se ha desplomado en la última década. Sin embargo, desde una perspectiva jurídica y estratégica, el petróleo no basta para explicar la magnitud del planteamiento.
La clave está en el contexto geopolítico: Trump no habla solo de recursos, sino de control, alineamientos y poder en el hemisferio occidental.
Claves del conflicto
No es solo petróleo: el recurso funciona como argumento público, pero la disputa es estratégica.
Competencia global: Rusia, China e Irán han ampliado su presencia en Venezuela (y en América).
Lenguaje inusual: hablar de “administrar” un país tensiona el derecho internacional.
Ecos históricos: América Latina vuelve a ser leída como zona de influencia e influenciable.
El “patio trasero” en el siglo XXI
La noción de América Latina como esfera de influencia estadounidense no es nueva. Desde la Doctrina Monroe en 1823, Washington ha buscado limitar la presencia de potencias externas en el hemisferio. Lo novedoso es la franqueza del lenguaje actual.
Cuando Trump alude a “orden” y “gestión”, el mensaje no se dirige solo a Caracas. Apunta a Moscú, Pekín y Teherán, actores que Estados Unidos identifica como rivales estratégicos y cuya presencia en Venezuela considera una amenaza directa.
Los datos duros de la disputa
China
Más de US$60.000 millones en préstamos a Venezuela desde 2005.
Principal acreedor bilateral del país.
Influencia basada en deuda, energía e infraestructura.
Rusia
Contratos militares estimados entre US$11.000 y US$12.000 millones.
Suministro de armamento y cooperación técnica.
Presencia simbólica y militar en el Caribe.
Irán
Cooperación energética y tecnológica pese a sanciones.
Alianzas políticas y logísticas con Caracas.
Factor de preocupación para EE.UU. por su proyección extrarregional.
La Doctrina Monroe, ayer y hoy
Proclamada en 1823, la Doctrina Monroe advirtió que Estados Unidos no aceptaría nuevas intervenciones europeas en América. Con el tiempo, evolucionó hacia una idea de tutela hemisférica.
Hoy, la doctrina reaparece bajo otra forma. No se trata de frenar imperios coloniales, sino de contener la influencia de potencias globales en América Latina. Venezuela se convierte así en un caso emblemático de esa tensión.
Por qué Chile mira con atención
La referencia de Trump a Chile en su discurso no pasó inadvertida. El país conoce bien el debate sobre soberanía y recursos naturales tras la nacionalización del cobre en 1971, realizada mediante una reforma constitucional y negociaciones posteriores.
En La Moneda, el foco no está solo en Venezuela, sino en el precedente que podría sentarse si se normaliza la idea de que disputas por recursos habilitan administraciones externas. Para Chile, el multilateralismo y el respeto al derecho internacional siguen siendo principios centrales.
Un debate abierto
Venezuela y la captura de Maduro son el escenario inmediato, pero la discusión es más amplia. Está en juego el equilibrio de poder en el hemisferio y las reglas que lo ordenan. El petróleo explica parte del relato. La disputa real es por influencia, alianzas y precedentes.
Pero también, está el tema planteado por el presidente Gabriel Boric: hoy es Venezuela, mañana puede ser cualquier otro.







