El retraso del Ministerio de Educación en transferir los recursos de gratuidad 2025 abrió un flanco sensible en el sistema de educación superior: no solo comprometió la caja de varias universidades privadas, sino que golpeó directamente la certeza salarial de miles de trabajadores justo antes del período de mayor exposición institucional, la Admisión 2026.
Cerca de una decena de instituciones se vio obligada a parcelar remuneraciones de diciembre, una señal de estrés financiero que se produjo a días de conocerse los resultados de la PAES. El calendario apretado, con el plazo de pago vencido el 30 de diciembre, dejó a las casas de estudio ajustando flujos internos en el peor momento para hacerlo: cuando deben reforzar equipos académicos y administrativos para atender a postulantes y familias.
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Universidades como Mayor, Finis Terrae, Academia de Humanismo Cristiano y Alberto Hurtado reconocieron pagos parciales y reasignaciones de emergencia para priorizar sueldos. El problema, advierten desde el Consejo de Rectores, no es aislado ni menor: recursos devengados en un ejercicio debieran recibirse en ese mismo período, de lo contrario se introducen “distorsiones financieras” que afectan la planificación y la estabilidad laboral.
Para el vicepresidente ejecutivo del organismo, Emilio Rodríguez, la situación es además paradójica: instituciones privadas que dependen de fondos públicos para cumplir compromisos laborales básicos quedan expuestas por demoras administrativas. “La mayoría planifica con prudencia y prioriza remuneraciones, pero cuando el pago no llega a tiempo, el sistema se tensiona”, subrayó.
Desde la Subsecretaría de Educación se explicó que el proceso es “administrativamente complejo” y que ya se transfirió una parte relevante del financiamiento anual de gratuidad y becas, comprometiendo el saldo restante para los primeros días de enero, sin fecha precisa.
La polémica escaló al Congreso. Parlamentarios de la Comisión de Educación calificaron el retraso como una falla grave de gestión, advirtiendo que la dependencia creciente del financiamiento estatal —ya sea por gratuidad o por el propuesto FES— exige pagos oportunos. De lo contrario, alertan, no solo se resiente la operación universitaria: se erosiona la confianza laboral y se enturbia el arranque del año académico en un momento clave para estudiantes y comunidades educativas.
GOBIERNO NO TRANSFIERE FONDOS DE GRATUIDAD, UNIVERSIDADES ACUSAN “INEFICIENCIA” DE AUTORIDADES.
QUE SE VAYAN LUEGO… pic.twitter.com/scCfUBZdEx
— 🥇Williams San Martin 🇨🇱 🇨🇱 (@WCreativo) January 2, 2026







