“Él cometió tres crímenes contra mí que fueron atroces, que dolieron, hirieron mi alma: sufrí homofobia, racismo y xenofobia”, dijo el tripulante de cabina que recibió insultos racistas y homofóbicos de parte del ejecutivo chileno Germán Naranjo Maldini, en un vuelo entre las ciudades de Sao Paulo y Frankfurt.
El hombre, que pidió mantener en reserva su identidad, relató al medio brasileño Jornal da Record que el video que se hizo viral solo mostró una parte de lo que sucedió en el avión, porque el altercado con el hombre -dijo- se extendió por cerca de una hora, cuando la tripulación intentó calmar al ahora exgerente comercial de la pesquera Landes.
Recordemos que tras darse a conocer los hechos, la empresa manifestó su rechazo por el actuar del gerente y por ello resolvieron “apartar formal y preventivamente a Germán Naranjo de sus funciones”, para luego confirmar su desvinculación.
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Fue el sábado 16 de mayo cuando se divulgaron los videos del ejecutivo, donde se le veía insultando a una persona a bordo de un vuelo de Latam con destino a Fráncfort.
“Negro, mono, no te conozco. Eres un mono… Los monos andan en los árboles”, dijo Naranjo, quien también imitó los sonidos de los primates, según grabaciones de video del momento.
También dijo que “para mí, es un problema ser gay, para ti es un problema”. Además, profirió insultos racistas hacia la misma persona, haciendo referencia a su “piel negra” y a “olor a negro, a brasileño”, realizando además gestos despectivos.
«SE HARÁ JUSTICIA»
“Llevo 20 años en la compañía aérea y nunca había vivido una situación así. Él empujó mi hombro dos veces y dijo que abriría la puerta cuando él quisiera, a la hora que él quisiera”, relató el tripulante de cabina.
Dijo que denunció los hechos cuando él llegó a Brasil. De ese modo, el chileno fue detenido cuando aterrizó en Sao Paulo, un día después.
“Tengo certeza de que el regreso será triunfal, será brillante y se hará justicia”, aseveró.
Germán Naranjo actualmente se encuentra detenido en el Centro de Detención Provisional de Guarulhos.
La legislación brasileña castiga con cinco años de cárcel el delito de injuria racial.
El ejecutivo publicó una carta de disculpas al afectado, donde expuso que “probablemente estés demasiado enojado para perdonarme, pero espero tener la oportunidad de disculparme personalmente contigo. Repito: no era yo”.







