América para Trump
Con una enorme (e imperdonable) dosis de ingenuidad, los habitantes al sur del río Grande creíamos estar incluidos en la fórmula de “América para los americanos”. Nunca, en dos siglos, nos dimos cuenta de que en último término América, para los estadounidenses, es solo su propio país. No incluye al resto del continente.
La Doctrina Monroe nos dejó afuera hace casi 200 años. Ni los esfuerzos del siglo XX: la política del Buen Vecino o la Alianza para el Progreso cambiaron la percepción. América es para los americanos o, por lo menos, en este momento para Trump. Él mismo lo confirmó el sábado al asegurar su determinación de “manejar el país (Venezuela) hasta que haya una transición adecuada”.
El mensaje señala implícitamente que este “manejo” incluye al petróleo y las riquezas culturales y económicas de Venezuela y el resto del continente como terreno de maniobra privilegiado para Estados Unidos.
No era novedad
La posibilidad de una intervención en Venezuela estaba abierta desde años atrás. La consolidación del régimen de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, abrió la puerta. Pero solamente con Donald Trump se hizo inminente en los últimos meses de 2025. Un par de conversaciones de Trump con Maduro, que hasta ahora no han sido totalmente aclaradas, hicieron pensar en un acuerdo pacífico, característico de Trump.
Según lo que supimos en la madrugada del sábado 3 de enero, con o sin acuerdo, pero ciertamente con la complicidad de uno o más venezolanos, Maduro y su esposa fueron sacados desde su dormitorio y llevados a Estados Unidos para ser juzgados.
Trump el «administrador»
En una extensa conferencia de prensa, Trump aseguró en la tarde del sábado que la vicepresidente Delcy Rodríguez estaba a cargo y que llevaría a cabo el cambio de régimen. No quedó del todo clara la capacidad de actuar de Rodríguez: podría ser una simple marioneta de Trump o, como se dijo en Caracas, una personalidad que espera lealmente el retorno de Maduro y esposa.
Esta incertidumbre deja en duda dos principios fundamentales del sistema internacional: la autodeterminación y la soberanía de los países.
Del pretexto al hecho
El pretexto del gobierno norteamericano ha sido negarle legitimidad al régimen de Maduro. Ya había dudas a causa del evidente fraude de las elecciones de julio de 2024. Pero Trump fue más allá: lo acusó de ser el líder de un cartel de narcotráfico. Gracias a ello justificó en primer lugar los ataques mortales a las “narcolanchas”, que han costado la vida unas 120 personas.
El paso siguiente, concretado el fin de semana, fue la incursión en que la Fuerza Delta secuestró a Maduro y su esposa.
El resto está por ahora en la incógnita. Hay mucho que aclarar todavía. Por ejemplo, pese a sus aparentes buenas relaciones tras la obtención del Nobel de la Paz, por ahora Corina Machado ha quedado al margen. Puede ser una venganza del aspirante declarado a dicho galardón. O una manera elegante de esperar las nuevas elecciones.
La última palabra la sigue teniendo, al parecer, el Presidente de los Estados Unidos de América.
Abraham Santibáñez







