Opinión

Qué bueno: ganaron los malos

Tebni Pino Saavedra, Periodista

Periodista. Magister en Comunicaciones, con amplia experiencia en medios nacionales e internacionales

Noguera
Una crónica sobre el día en que un grupo de hombres armados con bisturíes decidió intervenir mi corazón, y cómo sobreviví a la ‘agresión’ más necesaria de mi vida.

Que bueno. Ganaron los malos Por Tebni Pino Saavedra

Por favor no me tomen a mal pero es primera vez que un enfrentamiento más desigual como el que libra la policía migratoria de Trump contra los indocumentados en Estados Unidos me deja satisfecho.

Paso entonces a narrar los hechos (con voz de Carcuro)

Fuera los seconds. Primer round. En este rincón (palabrita peligrosa en estos días), el jovencito de la película (¿jovencito a los 75,5?)

En el otro, el malo (se observa una navaja en sus manos. ¿O será un bisturí?). En todo caso y conforme declaró antes del duelo «yo no bajo la guardia», por lo que se prevé un combate intenso aunque desigual.

¿Desigual? Si . El sujeto de marras, se hace acompañar por un personaje aparentemente napolitano, Pedemonte, parece que lo nombró, cuya única función luego de subir al cuadrilátero fue ofrecerle al jovencito un café con malicia que claramente lo dejó algo más atontado de lo habitual.

El público enfervorizado no reparó cuando en el segundo round el malo cedió los guantes a un tercer cómplice que dudó al principio y se preguntó, ¿paso o no paso? O paso o me quedo? Decidió pasar.

El combate continuó sin grandes emociones hasta llegado el momento de abrir las papeletas del jurado que, de manera unánime, lo declaró empate.

Hubo abucheos, reclamos e incluso más de una botella que voló por sobre el cuadrilátero y que acabó yendo a estrellarse cerca de la entrada de camarines.

Y ESTO PUDO HABER SIDO ASÍ SI LA IMAGINACIÓN DE ESTE «ESCRIBIDOR» ESTUVIERA A LA ALTURA DE SUS LECTORES

SIN EMBARGO LO ÚNICO REAL SON LOS NOMBRES DE ESE TREMENDO EQUIPO QUE ACEPTÓ EL DESFIO DE METER MANOS Y EL CORAZÓN PARA SALVAR OTRO CORAZÓN

GRACIAS

MANUEL NOVAJAS
MARCOS OPAZO
ONEGLIO PEDEMONTE

Sin ustedes, tal vez, estas letras nunca hubieran salido del teclado y mi gratitud por lo realizado jamás reconocida.

Puedes leer: Una tarde en el dentista por Tebni Pino

Nota de la Redacción: Estas líneas fueron escritas desde la clínica, donde solo menos de 4 días antes fue intervenido su autor.

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