El exsuperintendente de Pensiones Osvaldo Macías reveló que las administradoras recibieron reiteradas advertencias sobre sus inversiones de alto riesgo. Pese a ello, las AFP mantuvieron una estrategia que terminó golpeando al fondo más conservador del sistema e ignoraron las advertencias antes de generar millonarias pérdidas.
Las AFP no pueden alegar que desconocían los riesgos de las operaciones financieras que terminaron afectando los ahorros previsionales de millones de chilenos. El exsuperintendente de Pensiones Osvaldo Macías reveló que las administradoras fueron advertidas reiteradamente, mediante reuniones y oficios, sobre los peligros de mantener una elevada exposición a derivados financieros.
Sus declaraciones, publicadas por Pulso de La Tercera, abren un nuevo capítulo en la controversia por la valoración negativa de US$7.700 millones que registraban las posiciones de las AFP en derivados de tasas extranjeras a septiembre. La cifra refleja la magnitud del deterioro de esas inversiones.
Su resultado golpea especialmente a quienes mantienen sus ahorros en el fondo más conservador del sistema, entre ellos personas próximas a jubilar y pensionados. No todos se encuentran allí por una decisión enteramente libre. La legislación establece restricciones de acceso a los fondos más riesgosos según la edad y la condición de pensionado.
Advertencias que las AFP desoyeron
Macías, quien encabezó la Superintendencia de Pensiones hasta marzo pasado, aseguró que el organismo fiscalizador identificó los riesgos mucho antes de que se materializaran las pérdidas. Según explicó, hubo reuniones individuales con los gerentes de inversiones, encuentros con los gerentes generales y advertencias formales dirigidas a las administradoras. Los riesgos también fueron expuestos ante los propios directorios de las AFP, durante las evaluaciones anuales de riesgo.
«La regulación tiene un valor. Y muchas veces se critica mucho a los reguladores. Tienen un rol muy complejo y muy difícil que cumplir. Y en este caso se pueden decir muchas cosas, pero pienso que el regulador cumplió con su deber de advertencia a las AFP de forma repetitiva y en todas las instancias. En reuniones presenciales y de forma escrita. Las AFP tuvieron todas las señales de parte del regulador para modificar su estrategia y si no lo hicieron, es un tema que ellas tienen que explicar por qué», señaló.
La respuesta de las administradoras, según el exsuperintendente, fue mantener sus posiciones. «Ninguna de las AFP lo hizo», afirmó Macías al ser consultado sobre si las advertencias habían provocado una reducción de la exposición a esos instrumentos.
Explicaciones que agravan el hecho
La Asociación de AFP asegura que no se trató de una apuesta, sino de una estrategia de largo plazo. Sin embargo, las declaraciones del exsuperintendente Osvaldo Macías obligan a examinar algo distinto de la rentabilidad: las decisiones adoptadas después de las advertencias. La discusión ya no consiste únicamente en determinar si los mercados permitirán recuperar lo perdido, sino en establecer por qué las administradoras mantuvieron su exposición al riesgo cuando el organismo fiscalizador les había advertido sobre sus consecuencias.
La declaración es particularmente grave. No se trató simplemente de un cambio inesperado en las condiciones internacionales, sino de una estrategia cuyos riesgos habían sido identificados y comunicados por la autoridad fiscalizadora.
En esto, no hay doble lectura, una cosa es equivocarse en una inversión y otra muy distinta es persistir en ella después de recibir advertencias reiteradas del regulador. La diferencia puede ser decisiva para establecer responsabilidades, también penales.
El Banco Central también había alertado
Las advertencias tampoco provenían exclusivamente de la Superintendencia de Pensiones. En efecto, el Banco Central confirmó que había manifestado sus preocupaciones sobre la exposición de los fondos previsionales a derivados de tasas externas, tanto en el Informe de Estabilidad Financiera del segundo semestre de 2025 como en el correspondiente al primer semestre de 2026.
En este último documento, el instituto emisor advirtió que las posiciones de los fondos de pensiones en swaps de tasas de interés continuaban siendo elevadas y aumentaban su exposición a eventuales alzas de las tasas de largo plazo.
Por tanto, existían advertencias desde dos instituciones relevantes del sistema financiero chileno.
Una apuesta irresponsable
El mecanismo utilizado por las AFP consistió en operaciones con derivados financieros, particularmente swaps de tasas de interés, que ampliaron la sensibilidad de las carteras ante las variaciones de las tasas internacionales. Las administradoras esperaban que las tasas disminuyeran. Sin embargo, ocurrió lo contrario y el incremento de los rendimientos de los bonos estadounidenses afectó negativamente esas posiciones.
Macías explicó que la duración de la cartera del Fondo E había llegado aproximadamente a 15 años, mientras que el horizonte de referencia para las pensiones se situaba alrededor de 11 o 12 años. Esa diferencia, a su juicio, implicó asumir un riesgo superior al prudente para un fondo diseñado para proteger los ahorros de quienes se acercan a la jubilación.
La consecuencia fue que una estrategia destinada a obtener mayores retornos terminó amplificando las pérdidas cuando el mercado se movió en sentido contrario.
¿Quién responde por las decisiones?
La controversia abre interrogantes que las AFP todavía deben responder satisfactoriamente. ¿Quiénes aprobaron mantener esas posiciones después de recibir las advertencias? ¿Qué evaluaciones efectuaron los directorios? ¿Cuáles fueron los antecedentes que entregaron las administradoras a la Superintendencia para justificar su estrategia? ¿Qué medidas adoptaron para proteger a los afiliados que estaban próximos a pensionarse?
También corresponde examinar la oportunidad de la actuación regulatoria. Aunque la Superintendencia puso en consulta una normativa en febrero y esta fue publicada el 9 de abril, las advertencias se habían formulado con anterioridad.
El propio Macías reconoció que la regulación pudo haberse modificado antes y planteó la necesidad de evaluar si las administradoras cumplieron cabalmente su deber fiduciario. No es una cuestión menor. Las AFP administran recursos que pertenecen a los trabajadores, no a las empresas que toman las decisiones de inversión y por las cuales se les paga, y mucho.
El costo de equivocarse con dinero ajeno
Las pérdidas de mercado son inherentes a cualquier inversión y no constituyen, por sí mismas, prueba de negligencia. Pero cuando una estrategia cuestionada por el regulador se mantiene pese a advertencias reiteradas, corresponde investigar las decisiones que permitieron sostenerla.
El problema adquiere una dimensión todavía mayor porque el sistema obliga a los trabajadores a cotizar para financiar sus futuras pensiones. Las administradoras, en cambio, tienen la responsabilidad profesional de gestionar esos recursos conforme a los riesgos propios de cada fondo.
La discusión ya no puede limitarse a esperar que las tasas internacionales vuelvan a bajar y las inversiones recuperen su valor. Las AFP deben explicar por qué mantuvieron una estrategia que las autoridades habían identificado como riesgosa, quiénes autorizaron esas decisiones y qué consecuencias tendrá lo ocurrido.
Porque los trabajadores pueden asumir los riesgos propios de sus inversiones previsionales. Lo que no corresponde es exigirles que acepten, sin explicaciones ni responsabilidades, los resultados de decisiones tomadas a pesar de advertencias expresas.







