Política

Aluvión en Las Condes: contradicciones por mallas que no estaban instaladas

Javiera Sanzana

Periodista

riesgo de aluvión
Foto publicada en X por @MarcoAn42551200
Con estas declaraciones, De Grange atribuyó los daños a la magnitud del aluvión y a la supuesta insuficiencia de las medidas de contención instaladas en la zona.

Las diferencias entre el Gobierno y la Municipalidad de Las Condes sobre el avance de las obras de mitigación quedaron en evidencia tras el nuevo aluvión que afectó a San Carlos de Apoquindo.

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En un primer momento, el biministro Louis de Grange afirmó que las mallas de contención no habían resistido la magnitud del fenómeno. Sin embargo, horas más tarde, la alcaldesa Catalina San Martín aclaró que las estructuras aún no estaban instaladas y que el proyecto seguía en una fase preparatoria.

La controversia surgió luego de que el aluvión arrastrara vehículos, dañara viviendas y afectara establecimientos educacionales y recintos de salud de la comuna. Todo esto ocurrió pese a que distintos antecedentes técnicos ya habían advertido sobre el peligro de nuevas remociones en masa en el sector desde comienzos de año.

Según los antecedentes recopilados por Reportajes T13, el municipio había planificado instalar barreras dinámicas en las quebradas afectadas por el incendio forestal de fines de 2025. No obstante, cuando se produjo la nueva emergencia, las estructuras todavía no estaban operativas.

DE GRANGE Y SAN MARTÍN ENTREGARON VERSIONES DISTINTAS

La discusión comenzó durante la mañana del viernes, cuando el biministro Louis de Grange abordó la situación en una entrevista con Radio Duna. En esa instancia, aseguró que las autoridades ya habían ejecutado labores de despeje e instalado mallas dinámicas para contener los materiales que descendían por las quebradas.

“En el caso de Las Condes hubo despeje de ducto, hubo instalaciones de mallas dinámicas también, pero la magnitud de la catástrofe es tan grande que simplemente no dan abasto”, sostuvo el secretario de Estado.

DAÑOS

Con estas declaraciones, De Grange atribuyó los daños a la magnitud del aluvión y a la supuesta insuficiencia de las medidas de contención instaladas en la zona.

Sin embargo, horas después, la alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, entregó una versión diferente sobre el estado de las obras. La jefa comunal explicó que el municipio ya había firmado el contrato para instalar las barreras, aunque todavía debía habilitar los caminos de acceso a las quebradas antes de comenzar los trabajos.

“Yo sé que es lento, pero para los tiempos del Estado es rápida la instalación de las mallas dinámicas”, afirmó.

Además, San Martín precisó que la instalación de las barreras “partía mañana”. De esta manera, sus declaraciones dejaron en evidencia que las estructuras mencionadas inicialmente por el biministro aún no estaban colocadas cuando ocurrió la emergencia.

Posteriormente, De Grange volvió a referirse al proyecto y reconoció que las obras seguían en una etapa previa a la instalación de las mallas. Según explicó, primero debían despejar las quebradas y habilitar las condiciones necesarias para ejecutar los trabajos.

Junto con ello, el biministro defendió la coordinación entre las autoridades y puso énfasis en las dificultades para anticipar estos fenómenos. “Estos eventos son impredecibles”, señaló.

Sin embargo, los antecedentes técnicos disponibles muestran que los organismos competentes ya habían identificado el riesgo de nuevos aluviones en el sector meses antes de esta emergencia. Si bien esos informes no permitían establecer la fecha exacta de otro evento, sí advertían sobre las condiciones que podían favorecer su ocurrencia.

EL INCENDIO FORESTAL QUE AUMENTÓ EL RIESGO

Para comprender el origen del peligro, es necesario remontarse al incendio forestal que comenzó el 29 de diciembre de 2025 en el sector cordillerano de San Carlos de Apoquindo. El fuego se extendió durante cuatro días y consumió aproximadamente mil hectáreas de vegetación.

Como consecuencia, la pérdida de cobertura vegetal dejó el terreno más expuesto a la erosión y facilitó la acumulación de rocas, sedimentos y otros materiales susceptibles de ser arrastrados por las lluvias.

Posteriormente, el 31 de enero de 2026, un episodio de precipitaciones intensas activó las quebradas del sector y provocó un primer aluvión que alcanzó áreas urbanas de Las Condes. Durante ese evento, cayeron 75 milímetros de lluvia en una hora y 20 minutos.

De acuerdo con los antecedentes recopilados por Reportajes T13, el flujo afectó ocho hectáreas de superficie urbana, cerca de cuatro kilómetros de calles y 11 viviendas. Además, descendió por la Quebrada Honda hasta llegar a la avenida Francisco Bulnes Correa.

Tras ese episodio, el montañista Carlos Valdivia recorrió las quebradas afectadas y registró sus condiciones mediante fotografías y videos. En febrero, elaboró un estudio en el que alertó sobre la degradación del sistema precordillerano, la acumulación de sedimentos y la presencia de grandes rocas que podían desprenderse y provocar nuevos daños.

A estas observaciones se sumó la evaluación del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), que el 11 de febrero de 2026 emitió un informe sobre los riesgos de remociones en masa en la zona.

SERNAGEOMIN ADVERTÍA SOBRE NUEVOS ALUVIONES DESDE FEBRERO

En su análisis, el organismo identificó el sector como una zona de alto peligro y examinó los flujos registrados durante enero en las quebradas La Honda, Grande, Los Almendros y Apoquindo. A partir de estos antecedentes, concluyó que la emergencia respondía a procesos que podían volver a activarse.

“El evento no constituye una ocurrencia aislada, sino una reactivación de procesos en un área altamente propensa a este tipo de fenómenos”, estableció el informe.

Asimismo, Sernageomin identificó varios factores que aumentaban la vulnerabilidad del sector: las precipitaciones intensas, las pendientes pronunciadas, la pérdida de vegetación producto de los incendios y las deficiencias en la infraestructura de mitigación.

Frente a este escenario, el organismo recomendó a Senapred conformar una mesa técnica permanente con las autoridades locales y las instituciones competentes. También propuso elaborar planes de evacuación y protocolos de respuesta, además de establecer un monitoreo sistemático de las variables meteorológicas capaces de desencadenar nuevos eventos.

Por otra parte, Sernageomin planteó delimitar franjas de protección de 40 metros a cada lado de los cauces. Asimismo, pidió a la Municipalidad de Las Condes informar a la comunidad sobre los riesgos, instalar señalética preventiva y desarrollar estudios hidrológicos e hidrometeorológicos detallados.

En cuanto al Ministerio de Obras Públicas, recomendó realizar labores periódicas de limpieza y mantenimiento de los cauces, estudiar la construcción de obras de control aluvional y evaluar posibles modificaciones en puentes y otras estructuras.

De esta forma, los antecedentes técnicos ya daban cuenta de los peligros asociados a las quebradas y de la necesidad de implementar medidas preventivas antes de que ocurrieran nuevas emergencias.

MUNICIPIO CONTRATÓ OBRAS POR $652 MILLONES

Meses después de las primeras advertencias, la Municipalidad de Las Condes avanzó en un plan para intervenir las quebradas y reducir el riesgo de nuevos aluviones. En junio, elaboró un documento que presentó ante el Comité Comunal para la Gestión del Riesgo de Desastres.

La propuesta contemplaba distintas acciones, entre ellas la limpieza de las quebradas, la construcción de zanjas y la instalación de mallas de contención, también conocidas como barreras dinámicas.

Estas estructuras buscan retener parte de las rocas y los sedimentos que descienden por los cauces, con el propósito de disminuir el impacto de eventuales flujos sobre las zonas urbanas.

Posteriormente, a fines de agosto, el municipio autorizó la contratación directa de Geobrugg Andina SpA por un monto de $652 millones para ejecutar el proyecto.

El contrato quedó suscrito en septiembre y establecía un plazo de ejecución de 90 días. No obstante, según fuentes conocedoras de la iniciativa citadas por T13, las barreras debían estar listas en octubre, pero los trabajos sufrieron retrasos.

Así, cuando el nuevo aluvión golpeó San Carlos de Apoquindo, las estructuras todavía no estaban instaladas. Esta situación se convirtió en uno de los principales puntos de controversia entre De Grange y San Martín, especialmente porque el biministro había atribuido inicialmente los daños a que las mallas existentes no habían logrado contener el fenómeno.

MÁS DE 2.000 VIVIENDAS AFECTADAS TRAS EL NUEVO ALUVIÓN

La magnitud de la emergencia quedó reflejada en el balance municipal difundido durante el viernes. Según las cifras entregadas por el municipio, el aluvión afectó a 2.015 viviendas: 55 quedaron inhabitables y otras 1.960 presentaron daños menores.

Además, las autoridades informaron que 1.200 personas debieron ser evacuadas o rescatadas. El fenómeno también provocó daños en la Clínica UC San Carlos de Apoquindo y en el servicio de urgencias del Hospital de la FACh.

El balance incluyó seis personas lesionadas, entre ellas un niño de un año que sufrió una fractura.

Ante la gravedad de la situación, el Presidente José Antonio Kast instruyó decretar zona de catástrofe para Las Condes. En paralelo, Senapred declaró alerta roja para diez comunas de la cordillera y precordillera de la Región Metropolitana.

CUESTIONAMIENTOS POR LA AUSENCIA DE UNA ALERTA SAE

Junto con las dudas sobre el avance de las obras de mitigación, la emergencia también abrió un debate sobre la ausencia de un mensaje del Sistema de Alerta de Emergencia (SAE) para advertir preventivamente a la población.

Al respecto, la directora nacional de Senapred, Alicia Cebrián, explicó que la rapidez con que se desarrolló el fenómeno dificultó organizar una evacuación antes de que ocurriera el aluvión.

La autoridad precisó que el SAE funciona como una herramienta de apoyo para los procesos de evacuación. En este caso, agregó, los esfuerzos se concentraron en responder a una emergencia que ya estaba en desarrollo.

De esta manera, el nuevo aluvión no solo dejó importantes daños materiales y personas lesionadas, sino que también puso en el centro de la discusión la ejecución de las obras preventivas, la coordinación entre las autoridades y la capacidad de respuesta frente a un riesgo que distintos antecedentes técnicos habían advertido con meses de anticipación.

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