El viaje del Presidente Gabriel Boric a Rapa Nui, el primero en casi cuatro años de mandato, arrancó con una postal tan simbólica como incómoda para La Moneda: un recibimiento oficial con corona de flores y baile tradicional, pero también con gritos, golpes al vehículo presidencial y una treintena de manifestantes dejando claro que el clima político en la isla está lejos de ser festivo.
El Mandatario aterrizó la tarde de este miércoles en el aeropuerto Mataveri para iniciar una visita oficial de tres días, que se extenderá hasta el viernes y que busca abordar urgencias locales mediante reuniones con autoridades, ceremonias propias del territorio y anuncios vinculados a infraestructura, conectividad y entrega de subsidios.
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Sin embargo, el viaje llega en un momento particularmente tenso, marcado por el reciente rechazo al Estatuto Especial para un Gobierno Autónomo impulsado por el Ejecutivo, y por la polémica destitución de la embajadora en Nueva Zelanda, Manahí Pakarati, tras sus declaraciones sobre libre determinación y autogobierno del pueblo rapanui.
UN ATERRIZAJE CON TENSIÓN POLÍTICA
En otras palabras, la gira que pretendía reforzar presencia del Estado en el territorio terminó exponiendo la fractura entre el gobierno central y parte de la comunidad local.
La comitiva presidencial incluye a la ministra de Obras Públicas, Jessica López, y al subsecretario del Interior, Víctor Ramos, además de otras autoridades que llegaron junto al Presidente para desplegar la agenda programada.
En la losa del terminal aéreo, Boric fue recibido por la alcaldesa Elizabeth Arévalo y el delegado presidencial provincial Sergio Tepano. Luego de la ceremonia tradicional, el Mandatario incluso se sumó brevemente a un baile típico de la isla antes de iniciar sus primeras actividades.
PROTESTAS Y CRÍTICAS EN LA ANTESALA DEL CAMBIO DE MANDO
Fuera del recinto, los manifestantes gritaron consignas como ‘Fuera Boric’, ‘no lo queremos acá’ y ‘no lo dejaremos tranquilo’, mostrando que observan su visita con desconfianza y que algunos sectores consideran que el gobierno llegó tarde y no estuvo presente en momentos clave del debate autonómico
De hecho, la propia alcaldesa ya había anticipado críticas, calificando el arribo del Presidente como una “gestión de último minuto” en la recta final de su administración, a solo semanas del cambio de mando.
En este contexto, más que una gira de cierre, la visita terminó funcionando como un termómetro político: el Gobierno aterrizó con agenda institucional, pero se encontró con una comunidad que exige respuestas más profundas que ceremonias y anuncios.
Ya estamos en Rapa Nui, uno de los lugares más maravillosos de nuestra patria que requiere reconocimiento, respeto y también acciones y presencia del Estado.
En estos tres días abordaremos avances en el mejoramiento del terminal de pasajeros del aeropuerto, pavimentación,… pic.twitter.com/dXFYIwUqNe
— Gabriel Boric Font (@GabrielBoric) February 19, 2026







