El Presidente Gabriel Boric volvió a respaldar con fuerza la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de Naciones Unidas, pero esta vez lo hizo desde un enfoque que va más allá del apoyo político tradicional: presentó su postulación como una respuesta concreta frente al avance de un escenario internacional marcado por el abuso de poder y la amenaza permanente de la “ley del más fuerte”.
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Durante su saludo oficial al Cuerpo Diplomático y representantes de organismos internacionales en Chile, el Mandatario enfatizó que el país no comparte una visión del mundo donde los conflictos se resuelven por imposición o fuerza militar, sino mediante diálogo y reglas comunes. Y advirtió que cuando esas normas se debilitan, quienes más pierden son los países pequeños y medianos, que quedan expuestos a decisiones arbitrarias de potencias con mayor influencia.
Boric insistió en que, para Chile, el derecho internacional no es un discurso ideológico, sino una condición de supervivencia y respeto soberano. En ese marco, defendió que la figura de Bachelet representa precisamente el tipo de liderazgo que hoy necesita la comunidad internacional: uno capaz de generar confianza, tender puentes y sostener el multilateralismo en tiempos de creciente tensión global.
En esa línea, el Presidente descartó que la nominación de la exmandataria sea un gesto simbólico o una “apuesta identitaria”. Por el contrario, la describió como una señal política clara frente a un mundo que se aleja del consenso, destacando su vocación de diálogo y su trayectoria vinculada a la defensa de los derechos humanos.
Finalmente, Boric sostuvo que los desafíos actuales requieren cooperación internacional real y liderazgo con experiencia, afirmando que Bachelet encarna esa convicción de que la humanidad solo puede avanzar si colabora, y no si se impone por fuerza.







