Casi lo logra Por Víctor Maldonado R.
Gabriel Boric reenfocó la acción de gobierno respecto de lo que había hecho en las dos cuentas iniciales.
El centro de atención no fue puesto en el largo plazo ni en las grandes reformas, sino en los logros alcanzados y alcanzables.
En este primer sentido el discurso consiguió su propósito.
Si el acento se ponía en lo que falta, siempre se va a quedar con gusto a poco. Concentrándose en los avances, conecta con las necesidades ciudadanas.
El efecto más importante es que ratifica el trabajo de equipo como el procedimiento a emplear por el comité político de La Moneda.
Los ministros han sido empoderados como los encargados de llevar adelante la agenda en las principales áreas programáticas. Es un segundo logro.
Al escoger se debe renunciar
Al escoger que el tiempo final de esta administración seguiría siendo de realizaciones, se tuvo que priorizar aquellas tareas que sí se pueden cumplir e, incluso, se ha tenido que redefinir el alcance que se le dieron al principio.
Escoger significa renunciar y eso pone a prueba la disciplina de las coaliciones.
Se ha hecho una apuesta responsable al establecer metas dentro de lo que resulta posible.
Fue un discurso sincero porque lo que se pretende cumplir va acompañado de las cifras precisas hasta dónde se espera llegar.
Boric convocó mientras le habló a Chile
Aquello en lo que se anuncia que próximamente se anunciará una medida, significa que no se hará o que corresponde a un saludo a la bandera.
El discurso fue riguroso en cuanto a las metas a alcanzar en seguridad, economía y protección social.
Mientras se mantuvo hablando a todo el país, Boric fue convocante. Se necesitaba una guía para la etapa final del gobierno y Boric casi lo consigue.
Lo que no logró fue la coherencia.
La línea central asumida, casi por completo, es la socialdemócrata: metas concretas y acotadas, con resultados perceptibles y a los que se convoca a todos.
La concesión a la izquierda más dura se dio a nivel valórico, introduciendo los temas de eutanasia y aborto libre.
Parecen pocos puntos, unos cuantos minutos del discurso, como dijo el ministro Elizalde, pero es más que eso.
Se ha lamentado ampliamente la polémica instalada por Boric por ser innecesaria, pero eso mismo señala la principal debilidad de esta administración: que ni aun cuando se juega la última carta, deja de presentarse la necesidad de mantener los equilibrios internos, hace tiempo superados, se ve obligado a hacer anuncios innecesarios y contraproducentes, comprometiendo lo alcanzable.
Definir
Prácticamente todo el mensaje presidencial fue destinado a priorizar lo que es posible conseguir, proponiéndose metas acotadas y se concentró en lo que se podía ganar.
En los temas mencionados se imponen las convicciones identitarias, la convocatoria se reduce y solo se puede perder.
La oscilación entre estrategias persiste, los acuerdos acotados se lograrán, pero el clima político no cambiará.
La derecha extrema se reanimará, actores neutrales y pasivos dejarán de serlo y se volverán en contra, el gobierno no revertirá su condición de minoría.
Se despertó más oposición de la que había.
El cambio de tendencia era posible, Boric casi lo logra, pero trató de definir rumbo sin pagar costos, quedando bien con todos y eso no era posible.





