Chile quedó bajo la lupa de Estados Unidos luego de que la Casa Blanca lo incorporara a una red de países que, según un informe de Washington, podrían facilitar el ingreso de mercancías chinas al mercado norteamericano mediante la evasión de aranceles.
El señalamiento aparece en el informe “The Great Transshipment Scam”, publicado este jueves por la Oficina de Política Comercial y Manufacturera de la Casa Blanca. Su portada muestra un caballo de Troya construido con contenedores, símbolo utilizado para representar el supuesto mecanismo de triangulación comercial.
Lea también Kast da por superado impasse entre Alvarado y Quiroz
El documento sostiene que China habría desarrollado una “red paralela de transbordo” para desviar productos mediante terceros países con condiciones arancelarias más favorables. Las operaciones podrían incluir ensamblajes menores, reempaque, reetiquetado, refacturación o cambios en los certificados de origen antes de enviar las mercancías a Estados Unidos.
CHILE APARECE EN EL TERCER NIVEL
El reporte distribuye a las economías consideradas de riesgo en tres categorías.
En el primer nivel ubica a grandes socios comerciales, como Canadá, México, la Unión Europea, India, Israel, Japón, Corea del Sur y Taiwán. El segundo incluye a Brasil, Indonesia, Malasia, Tailandia, Turquía y Vietnam, debido a su integración con cadenas productivas vinculadas a China.
Chile fue incorporado al tercer nivel, denominado por la Casa Blanca como “objetivos chinos pequeños y oportunistas”. Allí aparecen economías con menores volúmenes de transbordo, pero que presentarían ventajas como acceso a puertos, zonas francas, depósitos aduaneros, capacidad de ensamblaje o condiciones preferenciales para ingresar al mercado estadounidense.
El país comparte esta categoría con Argentina, Colombia, Costa Rica, Panamá, Perú, República Dominicana, Suiza y otras naciones de Asia, África y Medio Oriente.
Chile también figura dentro de los llamados “corredores latinoamericanos”, junto con Argentina, Brasil, Colombia y Perú. Según Washington, estos territorios podrían facilitar el redireccionamiento de mercancías por las costas del Pacífico y el Atlántico, además del almacenamiento aduanero y el ensamblaje regional.
INFORME NO IDENTIFICA OPERACIONES CHILENAS
Pese al tono utilizado por la Casa Blanca, el documento no individualiza empresas, productos, puertos ni embarques procedentes de Chile que hayan participado en maniobras ilegales. Tampoco entrega una estimación del eventual volumen de mercancías trianguladas específicamente mediante territorio chileno.
El propio reporte reconoce que el aumento de las importaciones estadounidenses desde terceros países no demuestra que todo el comercio desplazado desde China corresponda a transbordos ilegales. Parte de esa variación podría explicarse por cambios legítimos en la producción, la inversión y las cadenas de abastecimiento.
A escala global, las cinco estimaciones consideradas por Washington calculan operaciones potenciales por entre US$40.000 millones y US$303.000 millones anuales. El Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca utiliza como referencia un monto cercano a US$60.000 millones.
SUBREI RECHAZA EL ANÁLISIS
La Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales respondió que Chile no fue consultado durante la elaboración del documento y aseguró que no comparte sus conclusiones.
La entidad enfatizó que el informe “no atribuye a Chile conducta alguna de transbordo ilegal ni identifica operaciones específicas” vinculadas al país.
Además, sostuvo que Chile administra su comercio exterior mediante controles estrictos de origen y verificación de mercancías, cumple las normas establecidas en sus acuerdos comerciales y aplica mecanismos consistentes con los estándares internacionales.
“Chile está al tanto de la preocupación que el transbordo ilegal representa para Estados Unidos a nivel global. No obstante, a Chile no se le han planteado antecedentes que den cuenta de prácticas de este tipo en envíos procedentes de nuestro país”, señaló la Subrei.
NUEVA PRESIÓN SOBRE LAS NEGOCIACIONES ARANCELARIAS
El informe aparece en un momento especialmente sensible para la relación comercial bilateral. Estados Unidos impuso recientemente una sobretasa de 12,5% a una parte de los productos chilenos, en el marco de una investigación bajo la Sección 301 relacionada con las importaciones elaboradas mediante trabajo forzoso.
El gravamen afecta aproximadamente al 40% de las exportaciones nacionales dirigidas al mercado estadounidense, aunque cobre, litio y otros productos quedaron exentos. Chile también rechazó esa decisión, argumentando que no se ajusta a sus estándares laborales ni a los antecedentes presentados durante la investigación. Subrei
Las conversaciones continuarán con la visita a Santiago del representante comercial adjunto de Estados Unidos, Jeff Goettman, prevista para fines de agosto. El Gobierno chileno buscará ampliar las exenciones y revisar las condiciones aplicadas a los embarques nacionales. Subrei







