Política

Claudio Alvarado queda en el centro del choque entre Boric y Kast

Cristian Navarro H.

Periodista

Alvarado cable
La controversia por el cable submarino chino escaló en plena transición presidencial y dejó al futuro ministro del Interior, Claudio Alvarado, en el centro del enfrentamiento entre Gabriel Boric y José Antonio Kast por las versiones contrapuestas sobre la información entregada durante el traspaso de gobierno.

La controversia por el cable submarino chino no solo provocó el quiebre del proceso de traspaso entre el gobierno del Presidente Gabriel Boric y la administración entrante de José Antonio Kast. También situó en una posición compleja al futuro ministro del Interior, Claudio Alvarado, quien quedó en el centro del enfrentamiento político por las versiones contrapuestas sobre la información entregada durante la transición.

El conflicto se desató luego de que Alvarado asegurara que el Presidente electo “nunca fue informado ni tuvo conocimiento” del proyecto relacionado con el cable submarino impulsado por China. Con esa afirmación, el próximo jefe de gabinete desmintió públicamente lo señalado por Boric en una entrevista televisiva, donde el mandatario aseguró haber conversado del tema con Kast semanas antes.

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La discrepancia entre ambas versiones elevó la tensión política a pocos días del cambio de mando del 11 de marzo y terminó por gatillar la decisión del presidente electo de poner fin al proceso formal de traspaso con el gobierno saliente, acusando falta de confianza en la información entregada en las reuniones bilaterales entre autoridades.

VERSIONES ENFRENTADAS

Tras la declaración de Alvarado, Boric descartó retractarse y afirmó que sí abordó el tema durante una llamada telefónica con Kast el pasado 18 de febrero. El mandatario sostuvo que le informó sobre el proyecto del cable submarino, lo que fue respondido por el líder republicano señalando que en esa conversación solo se mencionaron diversos asuntos de manera general, sin profundizar en detalles.

La controversia rápidamente se trasladó al debate político. Diversas voces advirtieron que el conflicto podría empañar el cambio de mando, considerado una tradición republicana en Chile.

Entre las críticas, la diputada Pamela Jiles sostuvo que Kast “pisó el palito” en la disputa y cuestionó el rol de Alvarado, señalando que el futuro ministro debió evitar exponer al presidente electo en una controversia pública con el gobierno saliente.

DEFENSA DESDE EL EQUIPO DE KAST

Desde el entorno del presidente electo, sin embargo, cerraron filas con Alvarado. La futura ministra vocera, Mara Sedini, defendió sus declaraciones y afirmó que el punto central es que la nueva administración no recibió información detallada sobre el proyecto.

Según explicó, una mención general al tema no equivale a conocer los antecedentes de una iniciativa que involucra relaciones internacionales y aspectos estratégicos para el país. En esa línea, sostuvo que el equipo entrante desconoce el estado de las negociaciones, los alcances del proyecto y sus eventuales consecuencias en materia de soberanía, infraestructura y relaciones comerciales.

Sedini insistió en que el presidente electo solo recibió “enunciados” sobre el asunto y que nunca se le entregaron detalles sobre el avance o la magnitud del proyecto.

UNA SEÑAL DE CONFIANZA POLÍTICA

En medio de la controversia, Kast decidió reforzar el rol de Alvarado dentro de su equipo. El mandatario electo le encargó, junto al jefe de asesores del Segundo Piso, Alejandro Irarrázaval, coordinar una “fuerza de tarea administrativa” destinada a recopilar toda la información disponible sobre el proyecto del cable submarino y contrastarla con los antecedentes entregados por el gobierno saliente.

La decisión reforzó el respaldo político al futuro ministro del Interior, quien además asumirá la responsabilidad de coordinar al nuevo gabinete a partir del próximo 11 de marzo.

La polémica por el cable submarino se convirtió así en el primer gran choque político entre la administración saliente y la entrante, y dejó a Alvarado en el centro de una disputa que mezcla transición presidencial, relaciones internacionales y una infraestructura considerada estratégica para Chile.

 

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