Política

Crónicas de un triunfo en exceso anunciado Por Víctor Maldonado R.

Víctor Maldonado R. Sociólogo

Licenciado en Sociología y Magíster en Ciencias Políticas, ambas de la Universidad de Chile.

Su fuerza se debilita si lo que suscita es suspicacia e incredulidad. Requiere que Matthei se mantenga en la primera posición, muy separada del resto. Eso no es seguro que suceda.

Crónicas de un triunfo en exceso anunciado Por Víctor Maldonado R.

Evelyn Matthei, en contacto con los candidatos de Chile Vamos para las elecciones municipales y a gobernadores, les aconsejó: «Prometan nomás, prometan», “prometan con pachorra porque vamos a cumplir (…) porque, les digo, no hay nada, nada, que les vaya a generar mayor adhesión que la gente entienda que ustedes realmente se van a preocupar de la seguridad de ellos».

No son frases aisladas, es una orientación central para encarar la elección.

La idea consiste en girar promesas basándose en la credibilidad de quien está convencido de que contará con apoyo para poder cumplir.

No se nos dice “vamos a ganar porque tenemos las mejores propuestas”, es, más bien, “tenemos las mejores propuestas porque vamos a ganar”.

Es girar a costa de un triunfo futuro.

Se ofrece a los candidatos de derecha respaldar estas promesas con “entregar soluciones técnicas y buenas prácticas, las fórmulas de financiamiento posible, todo lo necesario para que puedan llevarse a cabo en distintos lugares del país”.

Lo que ofrece la candidata gremialista es proteger con un manto de credibilidad a los candidatos de la oposición y, de esa forma, convertirlos en “sus” candidatos, asociando un triunfo venidero a este aglutinamiento tras propuestas preparadas como trajes a la medida de cada alcalde y gobernador.

Matthei justifica su procedimiento por una sutil transformación: «una promesa es un ofrecimiento solemne, equivale a un juramento».

Ofertón o compromiso

Se trata de que los candidatos prometan porque están jurando cumplir y, como es algo solemne, lo que parece un ofertón es, en realidad, un compromiso.

Que estandarizar soluciones, adaptadas a los casos particulares, vaya a funcionar, está por verse, pero el efecto que no dejará de producir es una presidencialización de las campañas locales, lo que beneficia a la candidata, pero les quita a los representantes locales de derecha la posibilidad de desmarcarse de su domicilio político y hacer que prime la relación personal que tiene con sus posibles electores, más que por identificación partidaria.

Se trata de ofrecer sin miedo ni límite conocido porque se tendrá el apoyo de un futuro gobierno que llevará a cabo las mismas políticas a las que se está adscribiendo con anticipación.

La credibilidad se sustenta en futuros éxitos nacionales garantizados que, de otra forma, no se podrán cumplir.

La apuesta tiene sentido si se despierta confianza.

Su fuerza se debilita si lo que suscita es suspicacia e incredulidad. Requiere que Matthei se mantenga en la primera posición, muy separada del resto.

Eso no es seguro que suceda.

Lo que se puede dar por descontado es que tal proceder provocará una acción espejo.

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El gobierno tiene bastante experiencia en el tema predilecto de la derecha, la seguridad, y eso buscará también perfilarlo mejor a nivel local.

Si La Moneda difundiera sus políticas en seguridad, asociándolas a una figura presidencial específica, sería reprochable.

No será así.

Tal candidatura no ha sido todavía decidida. Esta misma debilidad se vuelve una fortaleza porque, realizando sus funciones propias, puede contraponerse a la derecha en la misma cancha que ha escogido Matthei como el lugar de disputa.

A lo mejor, no lo consideró porque, al fin y al cabo, nadie conoce el futuro.

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