En vano fue el último intento de Adriana Rivas, exagente de la dictadura de Augusto Pinochet, para evitar su extradición a Chile, donde es requerida por su presunta participación en secuestros, torturas y desapariciones durante la década de 1970.
El Tribunal Federal de Australia desestimó el recurso con el que la defensa buscaba impugnar la decisión del Gobierno australiano que había autorizado su entrega.
Los defensores de Rivas argumentaban que los hechos debían ser considerados crímenes de lesa humanidad, y no secuestros agravados, lo que, a su juicio, invalida la extradición al no tratarse de delitos tipificados en ambos países en el momento de su comisión.
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Sin embargo, el juez pensó distinto y determinó que los cargos están correctamente caracterizados como secuestro agravado y que las referencias a crímenes de lesa humanidad en la documentación chilena no alteran la naturaleza de los delitos imputados, sino que aportan contexto sobre su gravedad y sus consecuencias jurídicas.

SIETE VÍCTIMAS
Adriana Rivas actualmente tiene 72 años y ha vivido más de 30 años en Australia. En febrero de 2019 fue detenida y desde entonces, mantiene una prolongada batalla judicial para evitar su extradición.
En especifico, la justicia chilena le imputa haber participado durante la dictadura en el secuestro, interrogatorio y desaparición de siete personas. Los hechos se enmarcan en la brutal represión ejercida por la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA), que operó hasta 1978 bajo el mando de Manuel Contreras y de quien Rivas era secretaria, además de agente.
Se le atribuye, entre otros casos, la presunta participación en el secuestro agravado de Víctor Díaz, subsecretario del Partido Comunista, en 1976, así como la desaparición de Fernando Navarro, Lincoyán Berríos, Horacio Cepeda, Juan Fernando Ortiz, Héctor Véliz y Reinalda Pereira, embarazada en el momento de su detención.
Rivas lo niega todo.
Viajó a Australia en 1978 con su entonces marido y residió en Bondi, cerca de Sidney. Se dedicó a labores de limpieza y cuidado de niños. En 2006 regresó a Chile, donde fue detenida por los casos que motivan su extradición, aunque escapó y volvió tres años más tarde a Australia.
«HISTÓRICO»
Para la abogada de las familias de las víctimas, Adriana Navarro, el fallo fue “histórico”.
Recalcó a la agencia EFE que la resolución reconoce la existencia de “pruebas creíbles” sobre la presunta participación de Rivas en los secuestros agravados de siete personas durante la dictadura.
“Las familias han expresado su agradecimiento por la pronta emisión del fallo, señalando que este pone fin a un largo y complejo proceso de extradición que se extendió durante muchos años. Subrayan que este resultado es fruto de años de esfuerzo constante”, añadió.






