La reunión de coordinación en la Oficina del Presidente Electo (OPE), encabezada por la futura ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, tenía como prioridad afinar la instalación del nuevo gobierno de cara al 11 de marzo. Sin embargo, el encuentro terminó marcado por un tema que se ha convertido en una piedra incómoda dentro del diseño del llamado “gobierno de emergencia”: los vínculos societarios del diputado Andrés Jouannet, próximo subsecretario de Seguridad, con empresarios hoy asociados a investigaciones judiciales.
Según asistentes a la cita, el asunto no era el eje central, pero sí ocupó parte importante de la conversación, debido al impacto político generado por el reportaje de La Tercera, que reveló conexiones pasadas del parlamentario con figuras ligadas al caso tragamonedas y a casas de apuestas online, entre ellos el empresario chino Bo Yang, imputado en una causa vinculada a la investigación por presunto tráfico de influencias que involucra a la senadora electa Karol Cariola.
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Pese al ruido, desde el círculo de José Antonio Kast transmiten que el tema ya estaba sobre la mesa desde antes del nombramiento. De hecho, aseguran que Jouannet fue interrogado directamente durante el proceso de evaluación, en una conversación donde se revisaron eventuales conflictos de interés, antecedentes judiciales y la exposición pública que podía significar su designación.
En la OPE sostienen que la conclusión fue clara: no existirían causas judiciales en las que el diputado esté involucrado y, además, las sociedades cuestionadas nunca llegaron a operar formalmente, ya que no iniciaron actividades ante el Servicio de Impuestos Internos. Ese dato, recalcan, fue clave para descartar irregularidades y cerrar filas en torno a su nominación.
Así, Steinert habría confirmado durante la cita que Jouannet sigue firme en su cargo y que no existe intención de retroceder en su nombramiento.
PERO EL RESPALDO NO SILENCIA LAS DUDAS
Aunque el equipo del presidente electo busca bajar el perfil del episodio y darlo por zanjado, el resto de la derecha no ha reaccionado con la misma calma. Parlamentarios de distintos sectores han advertido que, por el peso estratégico de la Subsecretaría de Seguridad, el futuro subsecretario debe despejar públicamente cualquier sombra.
Desde Evópoli, el diputado Jorge Guzmán sostuvo que más que exigir cambios, lo fundamental es que Jouannet entregue explicaciones claras sobre sus vínculos comerciales y societarios, enfatizando que se trata de un cargo “relevante y sensible”, donde la transparencia y la independencia deben estar fuera de duda.
En la UDI, el subjefe de bancada Marco Antonio Sulantay evitó cuestionar directamente al gobierno entrante, pero reconoció que las dudas son legítimas y que la situación genera preocupación, precisamente por tratarse de una de las carteras clave para los objetivos de Kast. Incluso planteó que sería conveniente que Jouannet corte definitivamente cualquier vínculo antes del 11 de marzo.
RN levantó alertas. El diputado Andrés Celis calificó el reportaje como “un mal antecedente” y exigió conocer la versión del parlamentario. Además, advirtió que, si se confirma una relación societaria con actores vinculados a tragamonedas o casinos online no autorizados, el nombramiento resultará desacertado.
En la misma línea, la diputada Gloria Naveillán (PNL) subrayó que “las apariencias importan” y que este tipo de antecedentes no entregan una buena señal, aunque confió en que Kast debió haber investigado antes de tomar la decisión.
SILENCIO OFICIAL Y UN FLANCO ABIERTO
Hasta ahora, la OPE ha optado por el silencio público y asegura que el tema podría abordarse recién el lunes, tras una bilateral entre Steinert y el actual ministro de Seguridad, Luis Cordero. El futuro ministro de Defensa, Fernando Barros, también evitó involucrarse y afirmó no manejar antecedentes del caso.
Mientras tanto, Jouannet no ha entregado declaraciones, pese a haber sido contactado por La Tercera.
Así, el gobierno electo intenta cerrar rápidamente un flanco que amenaza con instalarse antes incluso del cambio de mando: una polémica que, aunque el círculo de Kast da por resuelta, ya comenzó a incomodar a sus propios aliados políticos.







