La presión por el proyecto de sala cuna universal dejó de ser un flanco exclusivo del gobierno de Gabriel Boric y comenzó a transformarse en un problema político interno para el presidente electo José Antonio Kast: ahora, la propia derecha se sumó al emplazamiento y pidió acelerar su tramitación desde el 11 de marzo, fecha en que asumirá la nueva administración.
El debate se encendió luego de que la ministra vocera Camila Vallejo acusara que en la Oficina del Presidente Electo existiría resistencia al avance del proyecto, pese a que, según afirmó, buena parte de la oposición ya había respaldado el entendimiento legislativo en el Senado.
LA DERECHA ABRE UN NUEVO FRENTE
Pero el giro más llamativo vino desde el bloque que acompañará al futuro gobierno. Parlamentarios de RN, Evópoli e independientes comenzaron a exigir que, si el Ejecutivo de Boric no alcanza a despachar la iniciativa en los últimos días de su mandato, sea Kast quien la impulse con urgencia una vez instalado en La Moneda.
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Una de las primeras en marcar esa postura fue la diputada Ximena Ossandón (RN), quien emplazó directamente al mundo republicano a no bloquear el avance. Su argumento fue claro: si existen reparos, que se presenten cambios formales, pero que el proyecto no se siga postergando, porque, advirtió, las mujeres no pueden continuar esperando una solución.
En la misma línea, el diputado Andrés Celis (RN) sostuvo que el proyecto aún podría aprobarse bajo el actual gobierno si existiera voluntad política real, apuntando a que el Ejecutivo tiene la facultad de imponer urgencias legislativas.
SALA CUNA Y EMPLEO FEMENINO COMO PRIORIDAD
Por su parte, desde Evópoli, el diputado Jorge Guzmán cuestionó que Boric intente apurar el trámite al final del periodo legislativo, pero advirtió que el costo político se trasladará rápidamente al nuevo gobierno si no actúa. Según planteó, los primeros meses de la administración Kast deberían ser suficientes para reunir antecedentes técnicos y avanzar hacia una implementación sólida de una sala cuna universal.
Desde el Senado, la senadora Carmen Gloria Aravena (Ind.-RN) también se sumó al emplazamiento, subrayando que la iniciativa sería clave para aumentar la participación laboral femenina, al eliminar el requisito de contar con 20 mujeres contratadas para acceder al beneficio, además de extenderlo a los padres.
LA POSTURA REPUBLICANA: APOYO CON CONDICIONES
La respuesta republicana llegó a través de Arturo Squella, presidente del Partido Republicano y futuro senador, quien abrió la puerta a avanzar con el proyecto, pero advirtió que el punto crítico será evitar que se transforme en un “nuevo impuesto al trabajo”, temor que persiste en sectores del bloque.
Squella también rechazó la idea de aprobarlo “en tiempo récord” solo para que Boric alcance a promulgarlo antes del cambio de mando. En su opinión, la prioridad consiste en aprobar una norma bien diseñada, aunque eso implique que el nuevo gobierno la impulse y la convierta en ley bajo sus propios tiempos.
Así, la discusión por sala cuna universal se instala como un test temprano para Kast: ya no solo enfrenta presión desde La Moneda, sino también desde su propia coalición, que empieza a exigir señales concretas en materias sociales que impactan directamente en el empleo femenino y la corresponsabilidad parental.






