Política

El engaño detrás del dopaje de Duco: ¿Esto queremos para el deporte?

Mario López M., Periodista

Imágen de Archivo Carlos Natalia Duco Teletón 2023 01.jpg
El positivo de Natalia Duco en 2018 reveló más que dopaje. La atleta utilizó una sustancia sintética prohibida en un intento deliberado de engañar. Su designación como futura ministra del Deporte en el gobierno de José Antonio Kast reabre el debate sobre ética, credibilidad y confianza en la política deportiva chilena.

El engaño detrás del dopaje de Duco: ¿Esto queremos para el deporte? No es una pregunta baladí, es el tipo de enseñanza, no solo imagen que buscamos para la juventud. Cuestión más relevante ahora, que el nuevo gobierno quiere postular a Chile en los JJ.OO. de la Juventud.

Son tiempos difíciles para la política, que poco o nada hace por prestigiarse. Aunque no lo crea, si hubo tiempos en que teníamos estadistas, políticos de fuste en todos los sectores. Hace ya algún tiempo y aumentando, ese prestigio ha ido desapareciendo, producto de aquellos que aseguran buscar el bien común y el servicio social.

Por eso adquiere relevancia que, el gobierno que cimentó su victoria sobre la base de la seguridad, ética, migración etcétera, antes de asumir, «muestre la hilacha».

Más de lo mismo que criticó.

El caso de dopaje en 2018

En 2018, Natalia Duco fue suspendida 3 años por doping. por un péptido sintético que estimula la hormona del crecimiento. La Agencia Mundial Antidopaje prohíbe esta sustancia por sus efectos en la masa muscular y el rendimiento. Además, porque su uso no es solo un accidente, es la voluntad de querer engañar la justa competencia.

El Tribunal de Expertos en Dopaje sancionó a Duco con tres años de suspensión. La atleta debió devolver la medalla de oro obtenida en los Juegos Sudamericanos de Cochabamba. El golpe fue duro para su carrera y su imagen pública.

Más que un error, un intento que raya en lo doloso

El episodio no se interpretó como un accidente. Críticos señalaron que el uso de GHRP-6 fue un intento consciente de burlar los controles. El exatleta chileno Gert Weil, afirmó que “su doping no fue un accidente o una casualidad”.

La diferencia es clave. No se trató de un descuido ni de un consumo social. Fue la utilización de una droga sintética diseñada para mejorar el rendimiento deportivo. Esa intención con la voluntad de provocar un acto indebido y consciente de su resultado, el que se aceptó, marcó la gravedad del caso y lo distingue de otros episodios de dopaje.

La polémica por su nombramiento político

En enero de 2026, José Antonio Kast anunció a Duco como futura ministra del Deporte. La decisión generó polémica inmediata. Muchos cuestionan qué mensaje se transmite al poner al frente del deporte nacional a una figura con antecedentes de dopaje.

Periodistas y exdeportistas advierten que su historial puede debilitar la credibilidad de las políticas antidopaje. La designación abre un debate sobre ética, transparencia y el ejemplo que debe dar una autoridad deportiva.

El impacto en la confianza pública

El deporte chileno enfrenta desafíos de financiamiento, inclusión y desarrollo de talentos. La confianza en las instituciones es esencial para avanzar. Nombrar a una ministra con antecedentes de dopaje puede afectar esa confianza.

La discusión no es solo sobre Duco. Es sobre el mensaje que se entrega a jóvenes atletas y a la ciudadanía. La ética deportiva debe ser un pilar en la gestión pública y en la política nacional.

El caso de Natalia Duco en 2018 no fue un error menor. Fue un episodio doloso con una sustancia sintética prohibida. Hoy, su nombramiento como ministra del Deporte reabre un debate profundo sobre credibilidad y valores en la política deportiva chilena.

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