Política

Futuro gobierno opta por cautela ante sanción de EE.UU.

Cristian Navarro H.

Periodista

Foto: Futuro Canciller Francisco Pérez Mackenna
El futuro canciller delineó una señal diplomática orientada a la reconstrucción de vínculos

En medio de la controversia generada por la decisión de Estados Unidos de sancionar a tres funcionarios del actual gobierno chileno, el designado ministro de Relaciones Exteriores del presidente electo José Antonio Kast, Francisco Pérez Mackenna, optó por una postura de prudencia institucional y evitó emitir juicios de fondo sobre la medida.

Más que respaldar o cuestionar la decisión adoptada por el Departamento de Estado, el futuro canciller enfatizó que la conducción de la política exterior sigue siendo responsabilidad exclusiva del actual mandatario, Gabriel Boric, hasta el 11 de marzo.

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“Quien lidera y es responsable de la política exterior de Chile es el presidente de la República y su canciller”, señaló, marcando así una línea clara de respeto al proceso de traspaso de mando.

ENFOQUE EN LOS ANTECEDENTES Y CONSECUENCIAS

Desde la Oficina del Presidente Electo (OPE), el equipo entrante aseguró que su prioridad inmediata es recopilar todos los antecedentes sobre la sanción anunciada por Washington. Según explicó Pérez Mackenna, cualquier análisis debe realizarse sobre la base de información completa, considerando tanto los fundamentos de la medida como sus efectos en las personas involucradas.

La decisión estadounidense —anunciada por el secretario de Estado Marco Rubio bajo la administración del presidente Donald Trump— contempla la revocación de visas y la prohibición de ingreso a territorio norteamericano para los funcionarios señalados.

Entre los afectados se encuentra el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, además del subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya, y el jefe de gabinete Guillermo Petersen, según reportes de prensa.

SEÑALES HACIA WASHINGTON

Lejos de escalar el conflicto, el futuro canciller delineó una señal diplomática orientada a la reconstrucción de vínculos. Aseguró que el próximo gobierno buscará mantener “las mejores relaciones con todos los países” y renovar un espíritu constructivo en política exterior.

Desde Washington, las autoridades justificaron la medida como una acción destinada a contrarrestar intentos de socavar la seguridad regional, en el marco de las disposiciones de la Ley de Inmigración y Nacionalidad de Estados Unidos

El comunicado estadounidense incluso incluyó una referencia crítica al legado del actual gobierno chileno, aunque manifestó disposición a trabajar con la futura administración de Kast en materias de seguridad regional.

UNA TRANSICIÓN BAJO TENSIÓN INTERNACIONAL

La postura de Pérez Mackenna refleja una estrategia de contención en un escenario diplomático delicado: evitar pronunciamientos anticipados, respetar la institucionalidad vigente y preparar el terreno para una nueva etapa en la relación bilateral con Estados Unidos a partir del cambio de mando.

En ese contexto, el episodio se convierte no solo en una controversia diplomática puntual, sino también en el primer desafío internacional que enfrentará la próxima administración antes incluso de asumir formalmente el poder.

 

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