La caída en la recaudación del impuesto corporativo volvió a encender las alarmas en el Ministerio de Hacienda, que advierte un menor rendimiento tributario de las grandes empresas no mineras. Sin embargo, economistas y especialistas tributarios cuestionan el diagnóstico oficial y aseguran que el problema sería más coyuntural que estructural, además de estar cruzado por un debate político sobre la pesada herencia fiscal que deja el gobierno de Gabriel Boric.
El déficit fiscal estructural de 2025, que llegó al 3,6% del PIB, abrió un nuevo frente de discusión en el mundo económico y político. En medio de críticas por proyecciones fallidas y un tercer año consecutivo de incumplimiento de las metas fiscales, Hacienda intentó instalar como tema central la baja recaudación del impuesto a las empresas como una explicación clave del desajuste.
Lea también Gobierno descarta regularizar a 180 mil migrantes
El ministro de Hacienda, Nicolás Grau, afirmó que los ingresos tributarios no mineros alcanzaron solo el 16,4% del PIB en 2025, el peor registro desde 2014 si se excluye el período de pandemia. En particular, apuntó al impuesto de primera categoría, cuya recaudación habría llegado al 3,2% del PIB, una caída de 0,4 puntos respecto del período prepandemia, equivalente a cerca de US$ 1.500 millones.
Según Grau, esta disminución no se explicaría por menor crecimiento económico, sino por factores aún no determinados, abriendo la posibilidad de cambios estructurales, evasión o elusión.
COMISIÓN DE EXPERTOS Y SOSPECHAS DE EVASIÓN
Como respuesta, el Ejecutivo anunció la conformación de una comisión de cinco expertos que trabajará durante seis meses para estudiar por qué la recaudación del impuesto a la renta no crece desde hace ocho años y por qué los grandes contribuyentes estarían aportando menos en proporción al PIB.
En declaraciones recientes, Grau deslizó que la menor recaudación podría tener múltiples causas, desde cambios productivos hasta estrategias de planificación tributaria, pese a los avances impulsados por la ley de cumplimiento tributario.
No obstante, varios especialistas advierten que Hacienda estaría buscando trasladar el foco del debate desde los errores de proyección hacia el comportamiento de las grandes empresas.
“CHIVO EXPIATORIO” Y DEBATE POLÍTICO
El exdirector de Presupuestos Matías Acevedo sostuvo que el gobierno intenta instalar una explicación más política que técnica, responsabilizando a las grandes compañías por pagar una menor tasa efectiva.
“Aquí se está abriendo un debate que está pasando de lo técnico a lo político”, señaló, advirtiendo que estas empresas operan bajo estricta fiscalización y no son el foco principal de la evasión tributaria.
En la misma línea, el economista Alejandro Fernández, socio de Gemines, fue aún más duro y afirmó que el gobierno habría usado proyecciones optimistas de ingresos para justificar un gasto mayor al sostenible.
A su juicio, el problema se agravó porque el Ejecutivo ignoró advertencias reiteradas del Consejo Fiscal Autónomo (CFA) sobre la inviabilidad de cumplir las metas fiscales.
LA CLAVE ESTARÍA EN LOS PPM: UN EFECTO TEMPORAL
Uno de los argumentos más relevantes expuestos por expertos tributarios apunta a un factor técnico conocido: los Pagos Provisionales Mensuales (PPM).
Según fuentes del sector, en 2022 las empresas habrían pagado montos excesivos de PPM debido al escenario excepcional de 2021, marcado por una economía sobrecalentada, retiros de fondos previsionales y transferencias fiscales.
Cuando el crecimiento volvió a niveles más normales, el Estado debió devolver esos excesos en 2023 y 2024, lo que habría reducido la recaudación neta del impuesto corporativo. En esa línea, los especialistas sostienen que Dipres no habría incorporado adecuadamente ese efecto en sus proyecciones, generando expectativas irreales de ingresos.
Acevedo coincidió en que existen “elementos transitorios” que eran relativamente fáciles de identificar.
DELOITTE Y PWC: IMPACTO COYUNTURAL, PERO CON ADVERTENCIAS
La socia líder de Tax & Legal de Deloitte, Vanesa Lanciotti, indicó que la evidencia apunta a que gran parte de la caída es coyuntural, asociada a shocks como volatilidad cambiaria, movimientos excepcionales en devoluciones y PPM, además de depreciaciones y pérdidas tributarias que reducen la base imponible.
Mientras, la abogada y socia de PwC Chile, Loreto Pelegrí, advirtió que el problema fiscal no se limita al impuesto corporativo, sino también a una menor recaudación por IVA y otros tributos respecto de lo presupuestado, sumado a un gasto público que no cuenta con ingresos permanentes que lo respalden.
ECONOMISTAS CALIFICAN DÉFICIT COMO “INSOSTENIBLE”
La discusión se intensificó tras conocerse nuevas cifras oficiales, lo que llevó a economistas como José Ramón Valente y Francisca Kegevic a calificar el escenario como un “problema severo de gestión”, apuntando a exceso de gasto, aumento de deuda y debilitamiento de los fondos soberanos.
En tanto, desde LyD, la economista Macarena García sostuvo que el incumplimiento fiscal fue “gigantesco” y que el desempeño de la recaudación no minera muestra señales preocupantes para el mediano plazo.
UN DEBATE QUE SEGUIRÁ MARCANDO EL 2026
Aunque Hacienda insiste en estudiar un posible cambio permanente en la recaudación corporativa, la mayoría de los especialistas coincide en que la caída reciente responde a factores puntuales y a errores de proyección más que a una evasión generalizada.
Con un nuevo gobierno entrante, promesas de recortes por US$ 6 mil millones y anuncios de reducción de impuestos corporativos en el horizonte, la controversia sobre quién es responsable del déficit fiscal y cómo se financiará el Estado en adelante se perfila como uno de los ejes más tensos del debate económico durante 2026.







