La Muñeca Bielorrusa golpea a la UDI: hija del senador Gahona aparece en nómina contratada por el operador investigado Sergio Yáber. Si bien el senador niega nepotismo, reconoce haber sido contactado por Yáber que le ofreció el puesto a su hija.
El caso “Muñeca Bielorrusa” dejó hace rato de ser un problema aislado del Poder Judicial. Hoy es una red, una estructura, un ecosistema de favores y gestiones que empieza a mostrar conexiones donde nadie quería mirar. Y ahora, esa red salpica directo al corazón de la UDI: la hija del senador Sergio Gahona, trabajó para Sergio Yáber, el operador que está en el centro mismo del escándalo.
La revelación, publicada por CIPER, no es un detalle menor. Muestra que la madeja de influencias que rodea a Yáber —indagado por su rol en el CBR de Puente Alto y su cercanía con funcionarios investigados— alcanza al círculo íntimo de un parlamentario que hoy ocupa un asiento clave en el Senado.
Y lo más grave: nadie puede explicar con claridad cómo llegó ahí.
Una contratación en entredicho
Documentos revisados por CIPER muestran que Francisca Gahona trabajó cerca de un año en el CBR de Puente Alto, bajo la administración de Yáber, con un contrato a honorarios y sin antecedentes de concurso.
Nada.
Solo un ingreso que ocurrió en el período exacto en que Yáber ya acumulaba denuncias internas.
El senador Gahona salió rápido a defenderse: dijo que fue “vía regular”, que su hija postuló “como cualquier persona” y que no hubo intervención política. Pero su versión choca con la realidad del CBR, donde por años se denunció tráfico de influencias, designaciones a dedo y uso discrecional de cargos. Hoy, el sistema está bajo sospecha.
“Vía regular”, en ese contexto, no significa absolutamente nada.
La red crece: Yáber, Guzmán y las presiones en la Suprema
Lo más inquietante es que esta arista no aparece sola. Llega justo cuando el testimonio de la exrelatora Gloria Fernández destapó otra capa del mismo escándalo: ministros de la Tercera Sala habrían pedido priorizar causas para beneficiar a Raúl Guzmán, secretario general del Senado y figura política con larga lista de denuncias internas.
La combinación es explosiva:
Un operador judicial (Yáber) contratando a familiares de políticos.
Un alto funcionario del Senado (Guzmán) presionando causas en la Suprema.
Ministros judiciales cediendo a pedidos externos.
Parlamentarios intentando controlar daños mientras nuevas piezas siguen encajando.
Esto ya no es un caso judicial. Es un caso político-judicial, con ramificaciones directas en la distribución del poder institucional.
La UDI bajo fuego y un senador en la mira
Cuando una investigación toca al círculo familiar de un senador, no es un daño colateral: es un golpe político.
En la UDI lo saben.
Y hoy están desconcertados.
La cercanía laboral entre la hija de Gahona y un operador investigado deja al parlamentario en una posición incómoda: no está imputado, pero su entorno aparece dentro de una estructura donde la corrupción no es teoría, sino práctica diaria.
En el Senado, varios comités ya comentan en privado que esta conexión “no es menor” y que la UDI “no puede hacerse la ciega”. Otros van más lejos: “Esto es parte de la red, no un accidente”.
Gahona intenta cerrar el caso, pero el caso no lo suelta a él
En todas sus declaraciones, Gahona ha insistido en que lo que hace la prensa es “dañar su imagen”.
Pero el problema no está en la prensa.
Gahona reconoce haber conocido al investigado en 2018, aunque el legislador se desmarcó de cualquier injerencia en el proceso que llevó a su hija a trabajar con el conservador.
«Mi hija es abogada y reside en Santiago. El señor Yáber me consultó si ella estaría interesada en trabajar en el sistema registral. Le entregué el contacto telefónico de mi hija, se contactaron y vía regular establecieron una relación contractual desde abril de 2022 hasta abril de 2023, situación en la cual nunca tuve ningún tipo de injerencia», señaló Gahona.
El problema es que el nombre de su hija aparece directamente ligado a un operador cuestionado, sin explicaciones sólidas y en el contexto del mayor escándalo judicial del año. Yáber no solo contrató a la hija de Gahona, sino también a parientes de jueces que, presuntamente, lo habrían ayudado a ascender en su posición.
Por lo pronto, el caso no suelta a Gahona. Y no lo hará pronto.
Un escándalo que ya tomó velocidad propia
La aparición de la hija de Gahona en el CBR no es una anécdota. Es una nueva pieza del puzle que confirma lo que muchos ya sospechaban:
La Muñeca Bielorrusa no es una serie de casos aislados. Es una red. Y esa red toca al Congreso, a la Corte Suprema, a operadores judiciales y al mundo político.
Nadie está fuera de riesgo.
El caso sigue creciendo.
Te puede interesar:







