El Presidente electo, José Antonio Kast, puso el foco en la dimensión internacional del próximo cambio de mando al abrir la puerta a una conversación directa con sus pares de Brasil y México por el respaldo que entregaron a la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU.
Más que una definición inmediata sobre la continuidad del apoyo chileno, Kast instaló el tema como un asunto de política exterior que, a su juicio, merece una discusión “técnica y de antecedentes” con Luiz Inácio Lula da Silva y Claudia Sheinbaum, en caso de que ambos asistan a la ceremonia del 11 de marzo.
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UNA SEÑAL DIPLOMÁTICA EN VÍSPERAS DEL 11 DE MARZO
Con las invitaciones ya enviadas para la transmisión de mando, el futuro Mandatario señaló que sería “muy bueno poder encontrarnos, discutir y debatir” las razones que llevaron a Brasil y México a patrocinar la postulación de la exjefa de Estado chilena.
“Me gustaría entender el detalle de los antecedentes que tuvieron en consideración”, subrayó, remarcando que su disposición es al diálogo, pero sin adelantar una postura definitiva.
El planteamiento no solo apunta a la candidatura en sí, sino también al tipo de relación que buscará establecer su gobierno con las principales potencias regionales desde el inicio de su mandato.
CAUTELA ESTRATÉGICA FRENTE AL LEGADO DE BORIC
Hasta ahora, Kast ha evitado confirmar si mantendrá el respaldo oficial que el actual Presidente, Gabriel Boric, comprometió a Bachelet. La definición no es menor: implica decidir si su administración dará continuidad a una política exterior impulsada por el gobierno saliente o marcará un giro en esa materia.
La cautela responde también a presiones internas. En sectores de la derecha se ha instalado la expectativa de un quiebre con la postulación, lo que convierte la futura conducción de la Cancillería en uno de los puntos más sensibles del inicio del nuevo gobierno.
UNA COMPETENCIA REGIONAL EN LA ONU
La elección del próximo secretario general de la ONU, cargo que hoy ocupa António Guterres, se realizará a fines de este año para asumir en enero de 2027.
Desde América Latina ya compiten otras figuras relevantes, como Rebeca Grynspan, actual secretaria general de la UNCTAD, y Rafael Grossi, director del OIEA.
En este escenario, la postura que adopte el nuevo gobierno chileno no solo tendrá impacto interno, sino que también enviará una señal sobre el rol que Santiago quiere jugar en la arquitectura diplomática regional y global en los próximos años.






