Política

A la centroderecha le hacen la vida a «cubillitos» Por Víctor Maldonado R.

Víctor Maldonado R. Sociólogo

Licenciado en Sociología y Magíster en Ciencias Políticas, ambas de la Universidad de Chile.

Marcela Cubillos: "Mi pega hoy es seguir juntando firmas"
Lo que las encuestas internas le dijeron a la UDI fue que en cualquier escenario perdía, pero enfrentando a Cubillos amplificaba la pérdida.

La forma como se está resolviendo en la derecha la postulación de Marcela Cubillos en Las Condes nos explica la coyuntura que atraviesa este sector.

La postulación de esta independiente se produce cuando en la oposición se está disputando qué actor colectivo predomina, en circunstancias que todos allí se preparan para llegar a La Moneda en la próxima elección.

En esta disputa más amplia, para Chile Vamos el ideal es que los liderazgos independientes giren en torno a su órbita, en la modalidad que resulte conveniente para ambas partes. El escenario por evitar es el acercamiento de Cubillos, y casos similares, al ámbito gravitacional de republicanos.

La solución que se ha encontrado no despeja todas las incógnitas, pero resulta apropiada porque es de rápida ejecución y es un subóptimo aceptable. Se evita el conflicto en el espacio propio para conquistar el espacio ajeno.

Lo que hizo el presidente de la UDI, Javier Macaya, es aceptar la candidatura independiente de Cubillos sin levantarle competencia, pero ofreciéndole un respaldo que la acerca a la centroderecha de un modo que no resulta forzado.

La UDI no podía poner más condiciones. Lo que ha debilitado su capacidad de presentar una mejor defensa es que si una gestión municipal resulta afectada por temas de probidad, no hay como generar la sucesión ordenada.

El gremialismo se demoró tratando de resistir con la actual alcaldesa. La defensa se hizo imposible por sucesivos ataques que llegaron cuando hacían más daño. Además, Cubillos mostró un gran sentido de la oportunidad cuando presentó su postulación, con lo que llenó rápidamente el vacío que se estaba produciendo.

La virtud gremialista fue reconocer a tiempo que no podía ni debía competir. No podía porque Cubillos le viene a Las Condes como anillo al dedo. No debía porque competir era una guerra civil incomprensible para sus electores.

Lo que las encuestas internas le dijeron a la UDI fue que en cualquier escenario perdía, pero enfrentando a Cubillos amplificaba la pérdida. Semejante oportunidad no iba a ser desperdiciada por republicanos y eso, si se proyectaba a otros casos, ponía en reversa un peligro que ya parecía controlado.

La fortaleza de la UDI consiste en saber reconocer sus debilidades. Un sentido de prudencia que merece ser reconocido.

“Esta historia continuará”, como casi todo en política, se trata de un acuerdo acotado e inestable, pero se gana tiempo para ir afianzando la relación en nuevos términos, a la espera que la coalición se fortalezca.

Hay que tomar nota de una tendencia de fondo. Lo que representa Cubillos es una opción ideológica, dura, con sólido respaldo argumental y principios conservadores.  Allí se encuentra la mayor concentración de apoyo en el sector.

Ya podemos ir despidiéndonos, no ya de las reformas, sino de la sombra de las reformas que se pudieran conseguir en lo que queda de la administración Boric.

El tirón hacia las posiciones más duras, que antes canalizaron los republicanos, hoy los expresan independientes. Eso hará que las capacidades de negociación se dirijan hacia el frente interno, dejando casi ningún espacio para los acuerdos más transversales que, ahora, pasarán a ser mal vistos.

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