A semanas del cierre del plazo para inscribir listas, la disputa interna en Renovación Nacional dejó de ser una carrera de nombres y pasó a convertirse en una definición de fondo: cómo se ordena el partido frente al inicio del gobierno de José Antonio Kast y qué liderazgo requiere la centroderecha para ese escenario.
En ese contexto reapareció Carlos Larraín, quien ha intensificado reuniones y gestiones para empujar una “mesa de consenso” que evite una competencia interna desgastante. Su tesis es clara: RN necesita cerrar filas antes de febrero para proyectar estabilidad institucional y peso político en la nueva etapa.
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El extimonel apunta a un liderazgo con recambio y visibilidad electoral. Sus favoritos para encabezar la directiva son Diego Schalper y Francisco Orrego, a quienes presenta como señales de renovación y capacidad de conexión con el electorado. “Hay méritos imposibles de desconocer”, ha sostenido en privado y en público, subrayando resultados y proyección.
CONSENSO VERSUS COMPETENCIA
La discusión, sin embargo, no es solo generacional. Dentro del partido conviven dos miradas: quienes prefieren una mesa más técnica, enfocada en facilitar la relación con La Moneda, y quienes defienden una conducción con “tonelaje político” que asegure influencia real y capacidad de contrapeso. Larraín se ubica en este segundo grupo y advierte que RN debe capitalizar su base territorial y parlamentaria para aportar gobernabilidad, pero también marcar presencia.
EL NUDO BALLADARES–DESBORDES
El principal obstáculo para una lista única es la resistencia del alcalde de Santiago, Mario Desbordes, a respaldar una eventual presidencia de Andrea Balladares, carta del oficialismo interno. Desbordes ha sido categórico en su rechazo y advierte que una elección competitiva podría dejar heridas profundas justo en la instalación del nuevo gobierno.
Su diagnóstico es que una derrota interna generaría resentimientos difíciles de administrar en un momento clave. Por lo mismo, insiste en una figura de consenso que dé garantías a todos los sectores y evite un quiebre que termine debilitando al partido.
RELOJ EN CUENTA REGRESIVA
Mientras tanto, Larraín reconoce un despliegue activo para acercar posiciones y evitar una pugna abierta. El desafío es lograr una directiva validada transversalmente antes del 28 de febrero, fecha límite para inscribir listas. De no prosperar el consenso, RN arriesga llegar dividido a un cambio de ciclo político donde su rol —de apoyo, influencia o contrapeso— todavía está en definición.
La interna, así, ya no gira solo en torno a quién preside el partido, sino a qué RN quiere pararse frente al país en la era Kast.
🗣 | Carlos Larrain busca impulsar una lista de unidad para las elecciones internas de RN. Entre los nombres para presidir la colectividad están Andrea Balladares, Francisco Orrego y Diego Schalper. pic.twitter.com/k8z8QfpMxh
— Pudú Elects (@PuduElects) January 9, 2026







