Si bien ayer el ministro de Transportes, Louis de Grange dijo que «sí es posible ir reduciendo de forma gradual» la cantidad de buses en la capital modificando recorridos y frecuencias, hoy en Estado Nacional afirmó que él, en realidad, se refería al retiro de máquinas en desuso.
«Hace 15 años había 18 mil conductores en el Transantiago. Hoy se mantienen los 18 mil, es decir, en 15 años la cantidad de conductores del sistema es la misma. Sin embargo, en ese mismo período la cantidad de buses en el sistema pasó de seis mil 400 a siete mil 900, es decir, aumentó en mil 500 la flota total de buses del sistema sin que hayan aumentado los conductores», explicó.
A su juicio, «esa inconsistencia» se traduce «en que el costo para el Estado de adquirir y renovar ha sido mucho mayor de lo que realmente se necesita».
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En ese sentido, De Grange aseguró que «no vamos a tocar ningún recorrido, no vamos a sacar buses que están circulando realmente. Lo que vamos a hacer, en términos de ineficiencia, es que estos buses en exceso no reemplazarlos para que estén estacionados. Ahí hay un ahorro».
El ministro insistió en que «la oferta no va a cambiar. Lo que se está haciendo es reducir la cantidad de buses estacionados, reducir esos buses que son mucho más caros para el sistema y que ofrecen un peor servicio. Los buses articulados y los buses de dos pisos de cara al pasajero ofrecen un peor servicio».
¿Y EL MEPCO?
Ayer el ministro De Grange evitó adelantar posibles cambios al Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco). Afirmó que trabajan «simultáneamente, de forma muy coordinada y con bastante intensidad, tanto con Energía como con Hacienda» para dar respuestas a la brevedad.
«El desafío es cómo hacer los ajustes necesarios para proteger a aquellas familias que dependen más de la parafina», añadió.







