Mientras otros nombres con pasado político o militar circulaban para encabezar el Ministerio de Defensa, en el entorno del presidente electo José Antonio Kast comenzó a tomar fuerza un perfil distinto: el de un civil con trayectoria en medios, experiencia corporativa y conocimiento directo del conflicto en La Araucanía. Así emerge Guillermo Turner Olea (55), periodista y exejecutivo de CMPC, como una de las cartas mejor posicionadas para asumir la cartera.
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Más que su pasado como director de Diario Financiero, Pulso y La Tercera, en el comando valoran su recorrido durante casi una década por las zonas más tensionadas del sur del país. Desde su rol como gerente de Asuntos Corporativos de Empresas CMPC, Turner visitó reiteradamente La Araucanía, dialogó con comunidades mapuche, agricultores y autoridades, y observó de primera mano el despliegue militar en la zona. Esa experiencia territorial, afirman fuentes cercanas a la futura administración, pesa más que cualquier currículum político tradicional.
UN PERFIL CIVIL PARA UNA SEÑAL POLÍTICA
Su nombre comenzó a circular con fuerza, según una publicación de La Terecera, tras la primera vuelta presidencial de noviembre. Aunque en el comando también figuraba Johannes Kaiser como opción para Defensa, finalmente se habría impuesto la idea de entregar la cartera a un civil sin aspiraciones electorales ni militancia activa, capaz de proyectar una señal de profesionalización y continuidad institucional.
Turner no ha ocupado cargos públicos, pero sí ha tenido roles de liderazgo relevantes: fue presidente de la Asociación Nacional de la Prensa (ANP) y de la Federación de Medios de Comunicación Social, además de fundador del diario Pulso y exdirector de revista Capital. En diciembre dejó CMPC y hoy figura como director asociado de Feedback Comunicaciones, según su perfil de LinkedIn.
EXPERIENCIA PRÁCTICA MÁS QUE CARRERA POLÍTICA
Su paso por el Curso de Aspirantes a Oficiales de Reserva (CAOR) del Ejército en 2009 —donde alcanzó el grado de subteniente— aparece más como un antecedente complementario que como su principal credencial. De hecho, quienes lo conocen sostienen que su eventual aporte estaría en otro plano: fortalecer la legitimidad pública de las Fuerzas Armadas y empujar una nueva Política de Defensa alineada con estándares internacionales, tomando como referencia modelos de países como Estados Unidos, Reino Unido y Australia.
DEFINICIÓN EN FEBRERO Y EXPECTATIVAS SOBRE SU ROL
La definición final llegará el 20 de febrero, cuando se anuncie oficialmente el gabinete. Pero en el círculo cercano al presidente electo ya se instala una idea: Defensa podría quedar en manos de alguien que no proviene del mundo militar ni partidista, sino de la experiencia práctica en terreno y de la gestión estratégica.





