Política

Primer mes de gobierno: ¿Dónde está el piloto?

Mario López M.

Kast
Foto: Presidencia
Entre el ‘sinceramiento’ económico que defiende La Moneda y las desprolijidades administrativas que denuncia la oposición, los primeros 30 días de José Antonio Kast se debaten entre un diseño de mando vertical y una instalación marcada por los repliegues, los nombramientos fallidos y el fin de la luna de miel.

Transcurrido el primer mes de gobierno, la pregunta que resuena en todos lados es: ¿Dónde está el piloto? Mientras La Moneda asegura tener el plan de vuelo claro, desde el Congreso acusan que la cabina de mando está en medio de una tormenta de improvisación…

Se cumple el primer mes de José Antonio Kast en La Moneda y el balance es de un país partido en dos relatos irreconciliables. Mientras el Gobierno apuesta por un diseño de «ordenar la casa» con medidas de alto costo político, la oposición ha cerrado filas para denunciar una crisis de gestión y un abandono de la clase media que, aseguran, ya se siente en el bolsillo.

Las encuestas parecen encontrar la razón a la oposición.

La batalla por el costo de la vida

El fin del mecanismo de estabilización de precios de combustibles (MEPCO) se ha convertido en el «pecado original». Así lo percibe el Socialismo y el Frente Amplio. La senadora Daniella Cicardini (PS) fue tajante al señalar que Chile ha entrado en una «verdadera depresión social», con familias que tienen «el agua y la bencina hasta el cuello».

En la misma línea, el diputado Daniel Manouchehri (PS) acusó que este mes basta para entender que «los privilegios son para ellos y la cuenta la paga la gente».

Por su parte, desde el oficialismo, la respuesta es de pragmatismo económico. El presidente de la Cámara, Jorge Alessandri, valoró el «sentido de urgencia» para recuperar el crecimiento y la creación de empleo. De paso, pidió al Congreso respaldar la agenda del Ejecutivo para que Chile vuelva a ser líder regional.

Desprolijidad y «Marcha Atrás» en la instalación

Uno de los puntos más críticos del relato opositor es la falta de prolijidad en el despliegue territorial. El diputado Héctor Ulloa (PPD) lanzó el dardo más ácido del mes: «Hay más seremis renunciados que migrantes deportados», aludiendo a los fallidos nombramientos regionales que han debido bajarse por falta de antecedentes o errores de selección.

De hecho, ya hay más de seis nombramientos fallidos o con muerte súbita. Ello, por falta del mínimo cuidado en revisar de manera previa los antecedentes de los designados generando desprotección territorial

A este «amateurismo» en las designaciones, la oposición suma una serie de políticas erráticas. Los casos del retiro de urgencias a normas ambientales o la rebaja presupuestaria general del 3%, son palmarios. Las rebajas en seguridad y ahora en salud tras la presión por el impacto en salud oncológica, han debido ser rectificadas. Para la diputada Gael Yeomans (FA), esto es fruto de un «fanatismo ideológico» que ignora el diálogo.

«No nos mueven las encuestas»

Ante el bombardeo de críticas, la ministra vocera de Gobierno, Mara Sedini, marcó la hoja de ruta de Palacio con una frase que define la estrategia de Kast: «A nosotros no nos mueve la encuesta, nos mueve un proyecto».

Sedini llamó a evaluar la administración «en cuatro años más» y reconoció que el camino implica tomar decisiones que «no son políticamente correctas». Sin embargo, insiste que son necesarias para cumplir la confianza entregada por la ciudadanía.

De paso, justamente este ha sido otro flanco incomprensible. El desorden ministerial en vocería, seguridad, economía, obras públicas, Minería y Mujer, han generado fuego amigo y del otro, transformándose en verdaderos errores no forzados, de eso que pueden costar el partido.

La línea roja en seguridad

La cabina de mando de Seguridad Pública enfrenta su propia paradoja estadística. Mientras la ministra Trinidad Steinert se aferra al ‘video’ de la tendencia anual para defender una caída del 14% en los homicidios, las policías y la Fiscalía exhiben la ‘fotografía’ del momento.

Ello, en donde en solo un primer mes de gobierno la violencia armada ha saltado un 42%. Para el ciudadano de a pie, la sensación es que el piloto mira el mapa de largo plazo mientras el avión atraviesa una tormenta eléctrica en tiempo real.

En otras palabras, si se mira el año completo, bajaron los homicidios un 14%, visión de gobierno. Si se analizan las estadísticas de este mes de Kast, aumentan entre un 36,7 y un 42% según Carabineros y Fiscalía. ¿Miente el gobierno? No, pero se cuelga de la cifra de todo los 12 meses anteriores, donde sí había bajado drásticamente, según la policía uniformada y Ecoh de Fiscalía.

¿Avanzar sin tranzar?

La falta de diálogo es el reclamo transversal. Mientras la diputada Carolina Cucumides (PS) llama a «partir de cero» y respetar al Congreso, la diputada Lorena Fries (FA) advierte sobre un gabinete «sin agenda» que intenta imponer sus términos. El oficialismo, en cambio, insiste en que el Congreso debe ser el facilitador de la reactivación económica que el Presidente ha puesto como prioridad.

«Veremos quienes son los verdes y quienes los rojos», advirtió en una extraña vocería Sedini, acerca de quienes apoyan o no en el tablero de las cámaras las iniciativas gubernamentales.

El primer mes de Kast termina con un Gobierno que prefiere la «medicina amarga» y el largo plazo. De paso, enfrentado a una oposición que ha encontrado en el alza del costo de la vida y las desprolijidades administrativas el combustible perfecto para su ofensiva. La «luna de miel» no existió; lo que hay hoy es una trinchera política donde cada decreto es una batalla.

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