Si bien defendió la tramitación del proyecto de conmutación de penas, el senador y presidente de Renovación Nacional (RN), Rodrigo Galilea, reconoció que tiene varios reparos al texto actual.
La iniciativa fue aprobada ayer la Cámara Alta en su primer trámite. El margen fue estrecho: 23 votos a favor y 22 en contra.
En primera instancia, favorecería a alrededor de 370 condenados por causas de derechos humanos y también a otros 365 presos por delitos graves, como homicidios, secuestros y crímenes sexuales.
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«Creo que hay que corregir muchísimas cosas en ese proyecto de ley», dijo en diálogo con radio Duna. La idea, a su juicio, es «que bajo ciertas circunstancias de enfermedad incurable, y en fase también terminal, habiéndose cumplido un porcentaje relevante de la pena» se pueda acceder al cumplimiento alternativo de penas.
«Es que no tiene sentido tener a un hombre o una mujer que pesa 50 kilos, que no se puede parar solo, que tienen que estar dándole morfina todo el rato porque tiene un cáncer terminal, porque tiene Alzheimer y no tiene idea ni siquiera dónde está, en fin, bueno, que termine de cumplir su pena en vez del encierro de una cárcel en reclusión domiciliaria», dijo.
Su objeción radica en que «por ejemplo, en ninguna parte del texto dice que se tiene que haber cumplido un porcentaje X de la condena; dos, creo que no está bien claro lo que es la etapa terminal de una enfermedad terminal; habla de enfermedades crónicas, eso puede ser cualquier enfermedad, cualquier cosa, demasiado laxo».
«LAS CÁRCELES SON CÁRCELES»
Galilea acusó que desde el oficialismo intentan usar el tema para distraer la discusión pública del polémico cable chino y «dicen así como ‘van a salir todos libres’», cuando «lo que se votó acá es la idea en general».
“Solo se votó la idea de legislar sobre un tema que a mí me parece atingente, que a la propia Corte Suprema le parece interesante y que está contenido en los tratados internacionales, que bajo ciertas condiciones de enfermedad terminal, edad, en fin. Las cárceles son cárceles, no son hospitales geriátricos”, afirmó.
El senador aseguró que “el espíritu con el que casi todos votamos a favor de la idea de legislar, es solo para regular que personas de una determinada edad, que cumplieron un porcentaje relevante de la pena en la cárcel y que tienen enfermedades que ya son incurables, y que están en una fase terminal, puedan seguir presos en sus casas en vez de la cárcel, porque simplemente la cárcel ni Gendarmería ni nadie está preparado para una cosa como esa”.






